Se jubila Nicolás Solís Bermejo

El profesor Nicolás Solis Bermejo -Foto ALBAGAR
DESPUES DE 20 AÑOS EN MALPARTIDA

El próximo 17 de junio, se va a rendir un homenaje a Nicolás Solís Bermejo, profesor del Instituto de Secundaria Los Barruecos, al que le ha llegado el momento de su jubilación. Los compañeros de profesión, tanto los del Colegio Público Los Arcos, como los de su actual centro de trabajo, el IESO Los Barruecos, han querido agradecerle todos estos años y se van a reunir con él en una comida homenaje que, a nuestro entender, es más que merecida.

Y es que la personalidad de Nicolás, su compañerismo, su amor a la profesión, su dedicación en momentos difíciles cuando se inauguró el Instituto de Secundaria, bien merecen este reconocimiento, el mismo que, seguramente, le reconocerán los muchos alumnos, hoy padres de familia la mayoría, que han pasado por sus aulas. Calcula que unos 1000 alumnos habrán pasado por sus clases

Nicolás Solís nos deja, después de 20 años de profesión en Malpartida, concretamente desde el curso 90-91. Empezó su actividad con 25 años, en el pueblo de Aceituna, donde permaneció 2 años, hasta que se trasladó a Jerez de la Frontera, donde trabajaba su mujer. Después de un año en Jerez, el matrimonio se trasladó al poblado de El Batán, donde estuvo 11 años. 2 años más en la Puebla de Obando y recaló en Malpartida como hemos dicho en el curso 90-91, donde le llega ahora el momento de una merecida jubilación.

Su destino inicial fue el Colegio público Los Arcos, hasta que pasado 5 años se le encargo poner en marcha lo que entonces era un proyecto de instituto como es el Instituto de Enseñanza Secundaria Los Barruecos.

Nicolás. ¿Cómo te ha tratado Malpartida?

-Muy bien, sólo tengo palabras de agradecimiento para todo el pueblo, y todos los que forman esta comunidad educativa. Me voy con muy buenos recuerdos de este pueblo.

Después de 5 años en Primaria, se te encomendó una tarea difícil, la creación del nuevo instituto de Secundaria

-En el IESO he pasado por todos los puestos de trabajo, he sido Profesor, director, jefe de estudios, pero la verdad es que tuve muchas ayudas. Tengo que dar las gracias a tres personas que para mí resultaron fundamentales. Primero a Macario Herrera, el director Provincial, a Fernando Agúndez, el mejor director que he conocido en mis 35 años de profesión, y una persona modelo  y, por último, y quiero que lo pongas, a ti, cuando desde la APA tuve contigo una ayuda que no se me olvidará jamás.

¿Cómo fueron aquellos comienzos?

-Difíciles. Teníamos escasez de muchas cosas, pero las suplíamos con una dedicación total, pero, sobre todo, con una ayuda fundamental de las personas que te he dicho antes. Eso hizo que superáramos todos los obstáculos y que me sienta orgulloso de aquella etapa. Dependíamos como sabes, de Arroyo, y era una situación un poco complicada, pero afortunadamente fuimos superando todos los obstáculos hasta llegar al Instituto que disfrutamos hoy.

Ha cambiado mucho la enseñanza de aquellos primeros años a hoy.

-Bastante. Ahora la figura del profesor es menos respetada, no sólo por los alumnos, sino también por algunos padres que no se implican como sería nuestro deseo en la formación de sus hijos. También las influencias externas que la propia sociedad les marca. Lo peor de los alumnos actualmente es el contagio negativo que algunas cosas de la sociedad actual le ponen a su disposición, sin que se haga buen uso de ello. Hay mucha despreocupación.

Por último Nicolás, ¿qué recuerdos te llevas de tu paso por Malpartida?

-Imborrables. De mis compañeros profesores, tanto en Primaria como en Secundaria, el cariño de muchos de mis alumnos que hoy día son maestros e incluso tienen carreras superiores y con los que me sigo relacionando, y también me llevo el cariño de muchos padres de alumnos.

Por nuestra parte ha sido un honor haber compartido una etapa de nuestra vida con Nicolás, al que sólo se nos ocurre decir de él que era y es un buen hombre y, sobre todo, un MAESTRO.