Alonso Gómez, el arte de labrar la piedra

Alonso Gómez, ante algunas de sus obras-Foto ALBAGAR
ES EL ULTIMO ESLABON DE UNA SAGA DE CANTEROS

Malpartida siempre ha sido tierra de canteros y de canterías. Aunque los especialistas han sido pocos en el tiempo, en cambio su producción ha sido abundante, y lo que es más notable, los canteros malpartideños han sido siempre muy considerados y han realizado trabajos importantes por media España, y en algunas ocasiones, en parte de Europa. Su padre tuvo un contrato muy bueno en Santo Domingo, para restaurar la parte antigua, pero las presiones familiares de aquella época le impidieron hacer las Américas...

Alonso Gómez Chaves, para no perder la tradición, es hijo y nieto de canteros, y se enorgullece cuando habla de su empresa, como la primera empresa malpartideña que cotizó a la Seguridad social. Y no es que ahora los tiempos sean mejores para este tipo de trabajo. Al contrario, la competencia es mucha, y en algunas ocasiones este tipo de pequeñas empresas no pueden competir con las grandes que abaratan precios hasta límites casi suicidas.

Alonso, más que coger grandes obras, ha dirigido sus trabajos a hacer de la piedra una escultura, convertir el arte de esculpir la piedra en negocio, arte figurativo, muy estilizado, le llama él, aunque su empresa no pueda presentar balances de grandes cifras. Tiene mucha competencia en la piedra, pero el trabajo que realmente le gusta y el que desarrolla, es el trabajo de molduras, en el que se ha convertido en un auténtico especialista. El presidente del  Banque de Suisse, quedo prendado del trabajo que le desarrollo, y con el que le une una gran amistad.

Alonso no se considera un industrial al uso; él sólo se considera cantero, con todo lo que eso significa para esta familia que lleva más de cien años en este negocio. Vende sus productos sin técnicas de marketing ni utiliza campañas publicitarias para la salida de su producto. Es más propenso al boca a boca, con los cliente de toda la vida "nunca nos ha faltado trabajo", nos indica.

Hace siete años restauró el conventual de San Benito, en Alcántara, y tiene un hermoso proyecto para la iglesia de Santa María, de Garrovillas, donde tiene el encargo de un retablo de ocho metros de altura, por cinco de ancho, todo ello en piedra.

Hace escasas fechas, Alonso Gómez consiguió un accésit con una obra en piedra suya, concedida por la Asociación de Artesanos de Extremadura, y que se marchara muy pronto al Puerto de Santa María.

Su trabajo se inicia primero en la mesa de su despacho, donde dibuja y diseña la obra a escala. Después buscan en la cantera la piedra más apropiada, normalmente en Aldea del Cano y Alcuescar, donde hay muy buenos granitos y se extrae con cuñas," casi con mimo", más tarde llega al taller, donde el dibujo se convierte en escultura, y la escultura en arte.

En la zona de Trujillo son muy conocidos sus trabajos en palacios, en alguno de los cuales se ha tirado hasta siete años, restaurándolo por completo. Un palacio propiedad de un inglés llamado John Anthony Garto, obras que tiene su amigo Jesús Usón, o las de la familia Domeq, los propietarios de la ganadería Zalduendo, en su finca La Moheda, son algunas de las obras que dan fe de los trabajos de diseño de este cantero-artista.

También trabaja el mármol, aunque la mayor parte de su trabajo se la lleve el granito. Ahora mismo está a punto de entregar un escudo en mármol que se colocará en Medellín.