Crónica de la inauguración del cementerio municipal hace 100 años

Obras recientes en el cementerio municipal. CEDIDA
INAUGURADO EL 1 DE OCTUBRE DE 1911

Con fecha 6 de octubre de 1911, el diario cacereño El Noticiero, reproducía en sus páginas una crónica de su corresponsal en Malpartida, referida a la inauguración del nuevo Cementerio municipal, que reproducimos a continuación:

"El resurgir de un pueblo a la vida moderna es siempre motivo de intensa satisfacción para los que, sintiendo en sus almas ideales regeneradores, todo lo esperan del progreso, del trabajo y de la constancia.

Y, si ese pueblo que al despertar de su letal sueño arroja por la borda al mar de los olvidos arcaicas creencias y costumbres y engañadores prejuicios, es el que la fortuna le ha deparado para vivir o en el que se recibe el beso primero de la adorada madre, entonces la satisfacción se hace infinita, el gozo incomparable.

Y eso le sucede hoy a este humilde corresponsal al dar cuenta a los lectores de El Noticiero de los progresos de su querido pueblo.

Siéntese orgulloso de ser malpartideño, porque Malpartida ha entrado en un periodo de actividad pasmosa y de halagadoras esperanzas. Las inauguraciones de cosas útiles se suceden en periodos de tiempo relativamente cortos.

No ha mucho reseñe la inauguración de un nuevo Casino, más propio de una capital que de una villa de escasa importancia. Pronto se inaugurará otro oficialmente en la plaza, que en nada tiene que envidiar al ya descrito, y hoy vamos a dedicar cuatro palabras, porque no dispongo ni  de espacio ni de tiempo, a la inauguración del  nuevo cementerio, llevada a cabo el domingo pasado con gran solemnidad y la asistencia de enorme concurrencia.

Previa galante invitación del señor alcalde don Juan Domínguez, a las cinco del día primero del mes se congregaron en el atrio de la iglesia todas las autoridades locales y gran número de influyentes particulares.

Momentos después, el clero, acompañado de los fieles que había en el templo celebrando la fiesta del Rosario, se unieron a los invitados, organizándose acto seguido una  ordenada procesión que recorrió las principales calles del pueblo.

Cuando llegamos al cementerio la concurrencia era tan grande que nos costó no poco trabajo el internarnos en la morada de los muertos. Después de varios tanteos pudimos proporcionarnos un regular sitio, y desde él presenciamos la conmovedora ceremonia que se llevo a efecto con toda solemnidad y en medio del mayor silencio y respeto, pro el simpático ecónomo de este pueblo don Esteban Mata, auxiliado por el coadjutor don Nicolás Bustamante.

Finalmente el señor Mata pronunció u hermoso y elocuentísimo discurso de imborrable recuerdo aquí donde los oradores sagrados tanto han escaseado por desgracia. Siento no poder transcribir algunos de los bellísimos párrafos de su oración ya que la casualidad me ha proporcionado algunos; pero si he de decir antes que se me acabe el papel y la paciencia, a sabiendas de que hiero la excesiva modestia del señor Mata, que con sus bondades y reconocido talento se ha captado las simpatías de todo el pueblo y el aprecio de gran número de amigos.

Ya casi de noche regresamos al pueblo, impresionados por el acto que acabábamos de presenciar.

¿Quién de los que asistimos no tiene en aquel sagrado recinto algún pedazo de su corazón? ¡Triste mansión es la de los muertos! Pero es la más hermosa, porque allí todas las desigualdades desaparecen.

Ya lo dijo el poeta en sus pulidos y sonoros versos:

 Allí acaban la fuerza y el talento

Allí acaban los goces y los males

Allí acaban la fe y el sentimiento

Allí acaban los goces terrenales

Y mezclados el sabio y el idiota

Se hunden en la región de los iguales

 Menos mal que el alcalde, hombre práctico y conocedor del remedio, hizo borrar nuestras tristezas con algunos dulces y vinos que en el ayuntamiento tenía preparados de antemano por si alguno se desmayaba en la bendición del nuevo cementerio.

No me dirá nadie que alcaldes previsores se encuentran en todas partes.

Termino felicitando al ayuntamiento en pleno por el apoyo que ha prestado al alcalde para que lleve a feliz término una obra de tanta necesidad como era la del cementerio; a las autoridades todas porque con sus asistencia al acto de la inauguración, le han dado más brillantez; y al pueblo en general, porque ha sabido portarse como bueno, a pesar de la gran afluencia de personas que asistieron a la triste ceremonia.

Y ahora a no perder la salud, porque la cama ya la tenemos dispuesta a recibirnos.

Que sea dentro de muchos años os desea a todos

                                                                                   El Corresponsal