Andres Amado, restaurador de coches históricos

Andrés Amado, en la puerta de su taller con tres vehículos históricos restaurados. CEDIDA
RESTAURACION

¡¡Luces!! ¡¡Cámara!!  ¡¡Acción!!. Escena 1ª Electra. Julio de 2005. Lugar Teatro Romano de Mérida. Por uno de los laterales del escenario, se desliza suavemente un vehículo Donet matrícula B-28607,  de 1927, reluciente. Lleva a bordo dos pasajeros: Emilio Gutiérrez Cava y Mónica López, dos actores del reparto de Electra dirigidos por Mario Gas. El conductor de esta joya de vehículo histórico, que pasaba entre las columnas del teatro romano,  era Andrés Amado Corchero, natural de Aliseda, y malpartideño de adopción desde hace más de 30 años, con  gorra de plato, chaqueta y corbata "la corbata fue lo único que no me dieron, la tuve que llevar yo".

Andrés Amado(1960), casado con la malpartideña  Loli Cabrera, es de esos "manitas" que lo mismo que te arregla una moto o un coche, te crea una lámpara a base de cornamentas de ciervos, se crea sus propios tornos para trabajar la madera, o se emplea más de 5 años por devolver a la vida a automóviles de un desguace hasta convertirlos en auténticas joyas rodantes.

Aunque como él mismo dice, "siempre me he dedicado a los hierros", su vida laboral comenzó muy pronto, con 14 años, fecha en la que empezó a trabajar como aprendiz en el taller de motos de Carlos Pérez Caño, en el antiguo garaje Norba, de Cáceres, un gran aficionado a los coches antiguos, y donde le prendió el gusanillo de la afición a la restauración de motos y vehículos históricos.

Juan José Viola, cónsul de Portugal, buscaba alguien que le reparara su Guzzi antigua, y terminó en casa de Andrés, en Malpartida. Allí dio comienzo a una buena amistad y, desde  entonces trabaja para él en una carpintería rústica.

Hombre inquieto, minucioso con cada trabajo que emprende, su vida siempre ha girado alrededor de las motos y los coches, aunque en ocasiones se dedicó también a las colmenas, "me daban un "dinerillo", y como el dinero no salía de la economía familiar, lo empleaba en mis hobbies. Transcurrido un tiempo vendí las colmenas y el dinero lo empleé en motos y motores, ya que en mí subyacía la idea de los coches antiguos"

Un día, don Honorio Díaz, de Hierros Díaz, con quien trabajaba, le regaló un motocarro Vespa-Car, una chatarra que Andrés Amado transformó, siempre respetando el modelo original "se puede decir que fue el primer vehículo que tuve". Un vehículo que más tarde utilizará como moneda de cambio para conseguir su gran sueño: "un vehículo histórico".

Visitó muchas ferias, en Madrid, en Salamanca. Andrés perseguía un Citroën 5CV de 1922, de dos plazas, descapotable, pero los precios eran desorbitados para una economía tan ajustada como la suya. No había forma, sus posibilidades no daban para tanto.  En Salamanca se fijó en un Donet de 1928, pero siempre se topaba con que no llegaba al precio que le pedían por él, incluso llegó a ofrecer a cambio su Vespa-car, que ya la tenía reparado, pero ni por esas.

Vuelta a casa con la desilusión de ver frustrado su gran deseo.  Pasado un tiempo, en su cabeza seguía rondando la idea de hacerse con aquel Donet. En su casa guardaba más de 100 motos nacionales que había ido consiguiendo, entre guzzis, sanglas y algunas vespas. Tantas motos, y sin llegar a la cantidad que le pedían por el coche. Vendió todas las que tenía sin restaurar a una persona de Coria, y ahora sí, con dinero en el bolsillo, y el motocarro, se fue  de nuevo a Salamanca, y se volvió con ese objeto de deseo de tantos años: un vehículo de época, marca Donet, matriculado en Barcelona en 1927, y que, en aquellos tiempos podía costar alrededor de 6700 pesetas, y que estuvo rodando hasta el año 1964.

Esta "joya" que hoy luce Andrés Amado en su taller, ya restaurada "me costó cinco años de trabajo. En la restauración procuro respetar el modelo original. Este va forrado con piel, como se forraban algunos aviones, lo que se llamaba antes "gutapercha", un producto entre cuero y skay"

Nos muestra el coche, una auténtica preciosidad  "con él he asistido a rutas que hacemos desde la Asociación Cultural de Vehículos Clásicos de Cáceres, aunque yo no soy muy partidario de asistir a este tipo de eventos, a pesar de que insisten mucho mis compañeros en que lo lleve. De estos coches hay muy pocos, en España concretamente pienso que sólo está este, o al menos que esté censado"

En su restauración llegó a contactar, en Francia, con el sobrino del que había sido el constructor de este coche, que se ocupó de enviarle  la información que tenía su abuelo para que lo restaurara siguiendo escrupulosamente el modelo original.

"Para mí, una vez restaurado, viene el problema. Cuando compro un coche para restaurar, tardo unos pocos años, ya que lo hago en mi tiempo libre, pero cuando termino, que la ilusión sería mostrarlo, a mí me cuesta mucho salir por ahí, y me cuesta sacarlo. Cada dos por tres me llaman para que lo alquile para bodas, para llevar a los novios, pero lo siento mucho, ese no es mi atractivo, a pesar de que económicamente me podría representar buenos rendimientos. Pienso que si el único rato que tengo libre lo utilizo en ir a las bodas, no podría apretar tornillos, que es lo que más me gusta. Me paso horas y horas en mi taller, aunque muchas veces sea sólo para relajarme"

La restauración de coches es el único hobby de Andrés Amado. Cuando termina uno, tiene que ir a por otro, lo que le genera un problema de capacidad. Después de comprar el Donet,  adquirió un Citroën 5 CV, que no pudo comprar en sus inicios, y que ahora  se le presentaba la ocasión. Lo compró averiado y viejo, lo restauró  y lo tuvo 5 años, aunque no rodaba con él. Después vendría otro más, un deportivo descapotable, del año 1954, un coche inglés que importó desde los Estados Unidos, para que el volante estuviera en el mismo sitio que lo llevan los vehículos en España.

En su taller se juntó con 3 vehículos. El primero y la auténtica "joya", el Donet  Zedel 7 HP tipo G2, del que se fabricaron sólo  13400 unidades en el periodo de enero de 1924 a diciembre de 1928, y que se presentó en el Salón de Paris en 1927, siendo el único ejemplar que existe en España, según el Club Donet.  

El segundo el Citroën 5cv de 1922, y, por último,  un deportivo MG TF 1200 descapotable del año 1953. Puso a la venta el Citroën matrícula M-16606, y enseguida le salió un comprador.

"Me quedo con dos coches, y el dinero, pero eso no me sirve, no sé qué hacer con el dinero, cuando mi ilusión son los vehículos antiguos"

Enseguida se embarca en otra aventura. Desde Sevilla se trae un Citroën 11B, un Citroën Pato, del año 1952 "mis coches tienen pasada todos la ITV como vehículos históricos"

Hoy día, en su taller, que más que taller es una exposición retrospectiva  en el tiempo, lucen 3 vehículos antiguos históricos, uno de ellos único en España, el Donet, además  del deportivo MG TF 1200  descapotable, y el tercero, el Citroen 11B, actualmente en restauración. Completan la exposición  3 motos, 1 guzzi, 1 Lube y 1 sangla con sidecar, además de bastantes bicicletas antiguas de todas las marcas, todas restauradas, por las que parece que no haya pasado el tiempo