El artista extremeño de los efectos especiales

El artista extremeño de los efectos especiales

El extremeño Nacho García trabaja en Canadá en unos estudios famosos por sus creaciones para películas taquilleras

A. A. Malpartida de Cáceres

«Trabajar en efectos especiales es cumplir el sueño de mi infancia». Nacho García Granado (43 años) orientó su formación hacia ese objetivo y lo ha conseguido. Desde 2017 trabaja para Method, estudios famosos en la industria del cine por sus creaciones para algunas de las películas más taquilleras de los últimos años, como 'Godzilla', 'Men in black', 'Crónicas de Navidad', 'Blade Runner 2049', 'Jumanji: Bienvenido a la jungla', 'Argo' o 'Ted', entre otras muchas. La empresa tiene sedes en Los Ángeles, Nueva York, San Francisco, Atlanta (Estados Unidos), Melbourne (Australia), Pune (India) y las canadienses Vancouver y Montreal, ciudad esta última en la que vive el extremeño, cuyo nombre aparece en los títulos de crédito de series como 'Stranger Things' (segunda temporada) y filmes como 'Pacific Rim Uprising', 'Predator' o 'Bienvenidos a Marwen'. También en 'AD Astra', película del espacio protagonizada por Brad Pitt, y en 'For all mankind', una serie para la nueva plataforma de 'streaming' que Apple estrenará próximamente.

Su destino actual, en el que asegura haber encontrado «lo que iba buscando, incluso con las expectativas superadas», empezó a labrarse hace mucho, y tuvo un punto de inflexión en el año 2000. Tenía entonces 25 años, y decidió dar el paso de irse a Madrid, «currículum bajo el brazo y aprovechando el 'boom' de la informática que se había estado viviendo tan solo dos o tres años antes», rememora. «Mi intención entonces –recuerda García– era encontrar mi primer trabajo profesional en el que utilizara tecnología 3D para hacer infografías, animaciones, infoarquitecturas, vídeos o cualquier otro producto relacionado con la animación por ordenador, que en aquella época no era una tecnología tan popular como hoy».

A las dos semanas de llegar a Madrid encontró trabajo en una empresa de servicios de diseño y recreación 3D por ordenador. Era un negocio pequeño, pero que fue creciendo y le permitió conocer mejor otros softwares y técnicas. Un año y medio más tarde, Nacho García pasó a una empresa privada que trabajaba para la unidad de nuevas tecnologías de la Agencia Tributaria. Él se ocupaba de desarrollar vídeos cortos infográficos en tres dimensiones, que el organismo público utilizaba para, a través de inteligencia artificial y los algoritmos, detectar posibles fraudes fiscales. Estaba a gusto, pero «echaba de menos la tranquilidad de los sitios pequeños y el modo de vida más sosegado, como el que conocía de mis años en Extremadura, que me encantaba».

En Badajoz y en Cáceres

Aunque nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), afirma sentirse extremeño. Su familia es de Malpartida de Cáceres y de Villasbuenas de Gata, y él ha vivido en Malpartida de Cáceres, Cáceres y Badajoz, ciudad esta última que define como «una de las más cómodas y manejables en las que he vivido». Por eso la eligió para su nueva etapa tras dejar Madrid, donde estuvo seis años. Volvió a la región que siente como suya, «a montar mi propio estudio de servicios 3D y diseño digital para empresas, y así vivir la experiencia de ser autónomo», explica. Así estuvo casi cinco años, hasta que circunstancias personales le movieron a dar un giro a su vida. «Pensé –apunta– que si no saltaba al extranjero en ese momento, no lo haría nunca, y me apetecía enfrentarme a la experiencia de hablar por primera vez en inglés con nativos, algo que no había hecho nunca antes».

Era junio de 2014 cuando Nacho García llegó a Bournemouth (Inglaterra), donde consiguió integrarse bien, tanto laboral como socialmente. Allí trabajó primero en Kondor LTD y luego en Outpost VFX. A esta última compañía llegó en enero de 2016, y «desde entonces –resume–, la palabra trabajar se ha convertido en mi diccionario en sinónimo de diversión». Con ella participó en creaciones para filmes tan conocidos como 'Jason Bourne' o 'Life'.

Al año y medio decidió que era el momento de intentar dar el salto a algún «estudio grande, con proyectos importantes, donde estuviese rodeado de cientos de artistas y trabajase para películas de alto presupuesto en lo que a efectos especiales se refiere». Con esta premisa, centró la búsqueda en Vancouver y Montreal, «dos de las ciudades con más empresas de la industria de los videojuegos y los efectos especiales, junto a Londres». Así es como García llegó a Atomic Fiction, que ahora es Method Studios Montreal. «El trato que nos brindan aquí es excelso –comenta–. Trabajamos para películas muy interesantes en lo que se refiere a efectos especiales, y es un lugar en el que puedo aprender, evolucionar e intentar mejorar cada día, y en el que tengo la suerte de estar rodeado de artistas de un talento espectacular».

En concreto, él pertenece al departamento de FX, en el que ahora tienen entre manos trabajos para las películas 'Top Gun Maverick' y 'Wonder Woman 1984'. En la oficina a la que él pertenece se dedican a crear y desarrollar sistemas procedurales, que son aquellos que les permiten «simular por ordenador comportamientos masivos y complejos, y obtener resultados lo suficientemente creíbles, física y matemáticamente hablando, como para que el efecto especial pueda pasar por verdadero a ojos de la audiencia». Es un campo «en el que ciencia y arte se dan la mano estrechamente», ilustra García, que para sacar adelante estas recreaciones tiene que recurrir a la programación informática, las matemáticas y las simulaciones físicas.

Con estas herramientas consigue recrear casi cualquier cosa. La lluvia, la nieve, un tornado, la destrucción con todo lujo de detalles de un edificio o una ciudad entera, fuegos, explosiones, columnas de humo, tsunamis, las nubes, la electricidad, el comportamiento del pelo, ropa, paisajes... También, añade él, «el proceso de crecimiento de un árbol o la forma real que tienen las hojas o sus raíces con sus diferentes ramificaciones, o cómo se mueve dicho árbol cuando le afecta el viento, o cómo se caen sus hojas tras una sacudida». «Son –resume– diferentes ejemplos de patrones matemáticos y físicos presentes en la naturaleza que podemos reproducir en forma de efectos especiales».

En definitiva, un mundo casi inabarcable, de posibilidades infinitas, en el que el experto extremeño se sumerge cada día. Un sueño de niño que ha conseguido hacer realidad.