Uno de cada cinco municipios extremeños no registró ningún nacimiento en 2018

Thiago y Michele, de origen brasileño, junto a sus tres hijas:: CASIMIRO MORENO/
Thiago y Michele, de origen brasileño, junto a sus tres hijas:: CASIMIRO MORENO

El año pasado nacieron 7.853 personas y fallecieron 11.400, por lo que la ratio de crecimiento natural volvió a ser negativa

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

La tasa de natalidad continúa a la baja en la región. En 2018 se quedó en 7,32 nacidos por cada mil habitantes. Se trata de la ratio más baja de la serie histórica, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que se remonta a 2002. Además, Extremadura se sitúa en este baremo como la sexta por la cola del conjunto de comunidades autónomas y está lejos de la media nacional, que asciende a 7,86.

En total, en la región se produjeron 7.853 nacimientos. Se trata, un año más, de un número inferior al de las defunciones registradas, que ascendieron a 11.400. Por tanto, el crecimiento vegetativo volvió a ser negativo. Sin embargo, la pérdida de población fue mayor y pasó de 1.072.863 habitantes a 1.066.998 durante el año pasado, ya que en estas cifras también influye la emigración a otras regiones y países.

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Se trata de un dato más que explica los problemas de despoblación que existen en Extremadura, donde el año pasado hubo 66 municipios en los que no hubo ningún nacimiento, tal y como refleja el informe del Instituto de Estadística de Extremadura (IEEx). Este número representa a más del 17% de los 388 municipios que hay en la región.

Entre los pueblos afectados por este fenómeno la inmensa mayoría se encuentra entre los 150 y los 600 habitantes, aunque hay algunos que se salen de ese rango. Varios lo hacen por abajo, como El Carrascalejo, en la provincia de Badajoz, y Campillo de Deleitosa, Garvín, Pedroso de Acim o Valdecañas del Tajo, en la de Cáceres. Ninguna alcanza el centenar de vecinos. En el lado opuesto destaca Cañamero, que con 1.634 personas empadronadas es el municipio de mayor tamaño de la región en el que no hubo nacimientos en el año 2018.

Hay pueblos en los que la ausencia de nacimientos es un mal endémico, pero también hay otros en los que la falta de niños inscritos en 2018 fue un hecho puntual. Así lo explica Sara Bazaga, secretaria del Registro Civil de la localidad cacereña de Torrequemada (570 habitantes, según el padrón del IEEx). «Llevamos unos años bastante buenos: en 2016 nacieron cuatro bebés, otros cinco en 2017, este año ya llevamos cuatro y hay previstos algunos para 2020; lo de 2018 fue casualidad», comenta esta responsable municipal. «Es cierto que tenemos más defunciones que nacimientos, pero mantenemos el colegio y la guardería, por lo que no estamos tan mal en este aspecto», apostilla Bazaga.

El caso de Baterno (293 habitantes), en Badajoz, es diferente. El último niño tiene dos años y el futuro no es muy prometedor. «De aquí a unos años no se prevé que haya ningún nacimiento», lamenta María Luisa Sánchez, responsable del padrón municipal, que puntualiza que la población local está muy envejecida.

Por provincias

La falta de nacimientos se nota más en los municipios cacereños. En concreto son 56 los pueblos de esta provincia, el 25% de los 223 que hay, en los que no se inscribió ningún niño el año pasado. Por su parte, en Badajoz solo se dio este fenómeno en diez localidades, algo más del 6%.

En el lado opuesto, en nueve municipios no se registró ninguna defunción a lo largo de 2018, ocho en Cáceres y uno en Badajoz. Evidentemente, esto se produjo en localidades con muy poca población. La de mayor tamaño en la que no hubo defunciones fue Villar de Plasencia (Cáceres), con 234 vecinos. Todas ellas coinciden con aquellas en las que tampoco hubo nacimientos, a excepción de la cacereña Alcollarín (225 residentes), en la que sí se inscribió un niño en el registro.