Y se dieron voces… en la XIII Ruta Histórica.

Interpretación de un juicio por brujería por La Siembra. /cedida
Interpretación de un juicio por brujería por La Siembra. / cedida

JOSÉ ANTONIO AGÚNDEZMalpartida de Cáceres Cronista Oficial de Malpartida de Cáceres

El 13 de agosto se celebró la tradicional Ruta Histórica que cumplió su XIII edición. Organizada por la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres, este nuevo paseo al encuentro de la historia, las tradiciones y el folklore de la localidad estuvo coordinado y dirigido como viene siendo habitual por Maripaz Leo, responsable de dicha oficina y José Antonio Agúndez, cronista oficial de la villa. La Ruta volvió a contar con el respaldo mayoritario del vecindario y del público foráneo pues es una actividad que gana enteros dentro del programa estival «Malpartídate» por su interés festivocultural, por la puesta en valor del rico patrimonio malpartideño y por la valiosa participación de personas –más de cien- que a través de sus asociaciones y de manera particular se suman cada edición a la recreación de las costumbres y episodios históricos propuestos.

El título de la Ruta fue «Ahí darán voces», una expresión del habla empleada para dar a entender que no se debe despreciar lo que se tiene, por viejo e inútil que se antoje, pues todo en la vida puede poseer una segunda función. «Quien guarda halla», -decían los mayores -, por eso las cosas viejas de la historia, de la etnografía, del folklore, guardan escondidas misteriosas voces que si se saben escuchar se puede aprender mucho de ellas. La ruta se desarrolló por diversas calles y plazas en las que se dispusieron cinco paradas al reencuentro de algunas de esas voces.

Arriba, homenaje a Radio Malpartida Rum Rum por su 35 aniversario de su nacimiento; debajo, diferentes momentos de la ruta. / cedidas

El paseo se inició en la Calle Santa María, junto al Centro de Vías Pecuarias y la Oficina de Turismo. Allí se mencionaron dos momentos claves de la historia de cada persona: el de su nacimiento y el de su partida, acontecimientos ambos unidos a exclamaciones de dolor. A las creencias, supersticiones y prácticas que envolvieron por generaciones los partos, muertes y entierros de los malpartideños estuvo dedicada esta primera parada, magistralmente representada por el cuadro artístico del Club La Paz de la Tercera Edad. Fueron nuestras mayores las que pusieron en escena, –milagros que obran las rutas-, cómo antiguamente se daba a luz. Ello dio pie a hablar del oficio de comadres, los amuletos que se empleaban, los cuidados y asistencia a la madre y al recién nacido –personificado en esta ocasión por el tierno infante Jorge Villaverde-, etc. Por ello, en la cuidada y divertida escenificación no pudo faltar la asistencia de la comadrona, llegada esta vez en un antiguo Land Rover conducido por su propietario, el cacereño Eduardo Fernández-Espìna. Y de la vida… a la muerte. Sobre el mismo escenario se relataron las costumbres y supersticiones que envolvieron otrora el hecho de morir: el ritual de pasos a seguir tras la defunción, los preparativos del velatorio, duelos y lutos… De nuevo, los miembros del Club de la Tercera Edad encarnaron con todo lujo de detalles los diferentes aspectos de cómo se vivió la muerte en tiempos pasados, no sin faltar en la recreación momentos de humor que hicieron más llevadera la natural tristeza de la escena.

En la Plazuela del Carmen tuvo lugar la segunda parada. Aprovechando la cercanía de la Casa de la Inquisición, se procedió a contar un episodio ocurrido en la localidad en 1663 cuando en una pelea entre vecinos tildaron a una mujer de bruja y hechicera, ofensa que motivó el inicio de una querella y un pleito. Este acontecimiento histórico fue aprovechado por los relatores para explicar qué fue el Santo Oficio y la constancia de su presencia en Malpartida –como demuestra la existencia de la Casona y su escudo-, las prácticas que perseguía –entre ellas la brujería- y cómo se investigaban, enjuiciaban y castigaban, en su caso, los delitos a través de los famosos autos de fe. Ello dio pie a que todos los miembros de la Asociación Cultural La Siembra estuvieran espléndidos –sin distinción- en la representación de un juicio por hechicería en el que intervino el estamento civil y el eclesiástico y que terminó con una condenada a pasear en burro –amablemente cedido por Burrinos Satour- tocada de capirote y portando el sambenito inquisitorial.

En la cercana Plaza del Sol se desarrolló con un carácter más festivo y jovial la tercera estación. En ella se recreó la algarabía de las mozas que cantaban en corro la tradicional danza del pandero y que interpretó con la maestría que nos tiene acostumbrados la Agrupación folclórica Virgen de la Soledad. Estas danzas fueron suprimidas hace un siglo bajo la escusa de que alborotaban y molestaban al vecindario. De igual modo, el folclore deleitó a la numerosa audiencia con la canción «Las mocitas a los quince años», interpretada por primera vez del rico acervo malpartideño. Sobre el mismo escenario tomó el relevo la Asociación de Amas de Casa «Los Barruecos» que puso en representación una popular resolana, típica reunión de mujeres sentadas al resguardo de algún parapeto de sillas y mantas que realizaban sus tareas cotidianas mientras se hablaba de lo humano y lo divino. Con alegría y desenvoltura se recrearon las típicas conversaciones de dotes y noviazgos, mientras se repartía a los niños la merienda de pan con chocolate o se admiraba la guapura de la niña vestida de primera comunión. Claro que la animada conversación quedaba sólo interrumpida cuando desde el transistor se anunciaba el inicio del programa de discos dedicados o la emisión diaria de la radionovela «Simplemente María».

La cuarta parada tuvo lugar en la explanada del Pozo de la Cruz, cerca del Cerro de los Manantíos. Aquí volvió de nuevo la historia para dar a conocer un bullicioso y agitado episodio que acaeció el 3 de mayo de 1898 cuando el tranquilo vecindario malpartideño, harto de sufrir las consecuencias del odiado impuesto de consumos, se amotinó y asaltó los fielatos –las casillas donde este impuesto se cobraba-, una de ellas fielmente elaborada por el artista de Imagynarte Víctor González. La escena, brillantemente representada por algunos miembros de la Siembra, particulares y otras asociaciones, resultó de lo más expresiva y graciosa, pues en ella se retrató a la perfección las circunstancias históricas y los tipos populares que intervinieron en aquel fugaz motín que fue disuelto de manera inmediata –el de la recreación con dos ruidosos disparos de escopetas de la Sociedad de Cazadores La Zafrilla-.

El paseo terminó en la Plaza de la Nora y tuvo como protagonista a Radio Malpartida Rum Rum en el 35 aniversario de su nacimiento. Contando con la fundamental colaboración de quien fue fundador y alma mater de esta iniciativa cultural, Antonio Gómez, y de otros colaboradores que participaron en aquella aventura, se realizó un extenso recorrido por la historia de esta emisora local, «independiente y sin publicidad», que estuvo emitiendo a lo largo de quince años –desde 1984 a 1999-, primero desde un pequeño estudio en los altos de la Casa Consistorial y luego desde la Casa de Cultura. Sobre el escenario se expusieron algunos de los entrañables objetos que envolvieron estos estudios: la primera antena emisora, la mesa de mezclas, el reloj, los discos y micrófonos o la maleta que se utilizaba para retransmisiones en directo. A través de fotografías, documentación impresa y cuñas radiofónicas se recordaron anécdotas, la variada parrilla de programas emitidos, las voces que los popularizaron, la actividad cultural mantenida, además de la presencia e influencia que la Rum Rum ejerció sobre la sociedad malpartideña durante los años que estuvo en las ondas.

El alcalde Alfredo Aguilera cerró con sus palabras esta nueva edición de las rutas históricas destacando la experiencia, la apuesta de la localidad por el reencuentro con su pasado y patrimonio y la fundamental contribución del capital humano malpartideño a estas iniciativas que siguen atrayendo al público de manera entusiasta.