Pepe Corona, construye chozos por pura afición

José Jimenez en su mesa de trabajo-FOTO ALBAGAR
UNA AFICION QUE LE VIENE DE SU EPOCA EN EL CAMPO

Teníamos curiosidad por conocer el taller de José Gómez Jiménez, "Pepe Corona". En las exposiciones que se han hecho en Malpartida por tantos y tantos motivos, Centro de las Vías Pecuarias, engalanamiento de calles, exposiciones en la Casa de Cultura, etc., siempre nos habíamos topado con uno de esos manitas que hay en cada localidad, que, de vez en cuando, sacaban sus trabajos a la calle para que el público los disfrutara.

Este es el caso de nuestro amigo Pepe Corona, un hombre que, por sus vivencias durante su infancia, tiene al chozo* como su principal fuente de inspiración y pasatiempo.

Es mediopensionista, la otra media se la tiene que buscar como pueda, como dice el mismo y emplea el tiempo en su cochera rodeado de chozos, campanillos, cencerros, y todos los aperos propios de una vivienda de labranza, aunque en pequeño tamaño y utilizando casi exclusivamente el junco y la corcha.

La infancia de Pepe fue como la de muchos niños de aquella época de los años 50. Estuvo en la escuela hasta los 6 años, hasta que su padre se lo llevó a la finca de Las Torres, donde como se puede imaginar el lector no existía escuela alguna. De allí a La Lagartera, una finca más grande, que tenía una escuela en el cortijo principal. Como le caía tan distante para ir todos los días, terminó por hacer novillos y no volvió más. De mayor, cuando ya tenía 16 o 17 años, desde la finca iba a Valdesalor, donde sacó el certificado de Estudios Primarios.

La afición a estas manualidades, le empezó al no tener nada que hacer por las mañanas. Para ocupar su tiempo se metía en su cochera y, casi sin pretenderlo, empezó a evocar  el mundo en el que había vivido, nos relata orgulloso, siempre viviendo en chozos, recordando todo lo que rodeaba a las ovejas y su estancia en la majada.

Los chozos son su especialidad; los hay circulares, de media luna, chozuelos, de dos plantas, y, como nos cuenta orgulloso Pepe, sus chozos "están por media España". Sobre todo en verano, cuando vienen los emigrantes a pasar unos días, son muchos los que se acercan para comprarle un chozo y llevárselo al sitio en el que trabajan. Y no es que el quiera hacer negocio con ellos. Todo lo contrario, aprecia terminar uno de ellos y darle un sitio en su estantería donde tiene tantos y tantos. Lo que ocurre es que si viene alguien interesado en llevárselo, se lo vende, pero más por el interés del turista que por el negocio que él pueda hacer con ellos, que es poco.

Mientras le visitábamos entra un matrimonio para ver la exposición de su taller, y se entretiene con ellos explicándoles las funciones de un chozo de media luna, de porqué se llamaba así y cual era la utilidad de esta casa de juncos portátil que se trasladaba de majada en majada en un carro. Como pensamos que es interesante el vocablo que se empleaba en los menesteres de la siembra, reproducimos parte de la explicación de Pepe Corona a los visitantes.

"La finca, grande, se dividía en cuatro "cuajás", cada año se labraba una de las partes. Una vez que se segaba, quedaba la rastrojera a donde acudía el ganado. Se mudaba la "maja" a la rastrojera y entonces se mudaba el chozo. Los grandes no se podía mudar, pero las medias lunas sí, se llevaban de un sitio a otro en carros, a la parte de la finca donde iban las cancillas."

Había otro tipo de chozos, eran los que el llama "chozuelo" que era aquel chozo pequeño en el que dormía el pastor junto al ganado, para evitar la presencia de los lobos.

Termina enseñándonos una a una todas las piezas que descansan en las estanterías. Paneras de corcho de las que se utilizaban antiguamente para lavar la ropa, sentones, cántaros, badajos para los campanillos, etc. van desfilando ante nuestros ojos y no podemos por menos que admirar el trabajo minucioso de nuestro amigo José Gómez, más conocido en el pueblo como Pepe Corona.

* Si buscamos en el diccionario de la RAE la palabra chozo  no encontramos ninguna definición de ella. En nuestra zona se trata de una vivienda rústica de forma cónica u ovalada, hecha de un enrejado de ramas o alambres y recubierta por escobas o juncos, que servía de vivienda a los pastores que guardaban ovejas en el campo.