Andrés Jimenez Galán, un cooperante que ofrece artesanía

Andrés Jimenez en su mesa de trabajo. Foto ALBAGAR
OFRECE SUS TRABAJOS DE ARTESANIA PARA UNA ONG

La asociación de cooperantes Ntra. Sra. De la Asunción, que tiene su centro en Malpartida de Cáceres, suele organizar habitualmente unos mercadillos, de cara a recaudar dinero para las obras misioneras que realizan en Mozambique, lugar en el que se encuentra el misionero malpartideño José González Jiménez.

Con motivo de asistir a uno de esos mercadillos mensuales, nos llamó la atención unos pequeños objetos de madera y corcho que se vendían, y que eran trabajos manuales de un malpartideño.  Lo buscamos en casa de su hermana, en Malpartida. Andrés Jiménez Galán, se ha convertido en un colaborador más de la asociación, y algunos de sus trabajos los ofrece para que sean vendidos y así recaudar fondos para la obra de su sobrino José, el misionero.

Andrés, de 69 años es jubilado de la Guardia Civil, y como tanto malpartideños de los años 40, pasó su infancia en el campo hasta los 21 años. "desde pequeño hice de todo, pastor, vaquero, araba la finca, al principio con bueyes y más tarde con un tractor"

Un paréntesis para el servicio militar y vuelta  la dura tarea del campo. Época aquella en que la emigración era la única salida y la guardia civil un puesto apetitoso. Tuvo la suerte de entrar en éste cuerpo y desde Úbeda se marchó destinado a los Pirineos franceses, la mayoría de las veces "con nieve hasta las rodillas". Su misión era vigilar los pasos fronterizos con Francia. Dos años y medio fueron suficientes para buscar cobijo en tierras más cálidas, y terminó en Toledo, donde se pasó 15 años.

Al final, jubilado, "vuelves a tu tierra, porque te llama" y "procuras matar el tiempo con lo que siempre me ha gustado: el campo".

Andrés con sólo sus manos, fabrica todo tipo de objetos relacionados con lo que ha vivido de pequeño.  Nos muestra unas carretas antiguas de vacas, sentones de corcha. Poblados enteros de madera con formas muy originales. No vende ninguna sólo tiene el placer de regalarlas a amigos y familiares. Tan sólo una vez vendió un sentón por 50€ a un señor de San Sebastián, y tuvo que hacer otro. Toda su producción va destinada al rastrillo por Mozambique para su sobrino. Arados antiguos, liendres, rastros son sus objetos preferidos, además de unas formidables carretas antiguas de varales. Ha hecho más de 50 sentones, alguno de los cuales fueron a parar a Alemania, y a Italia, además de al resto de España.

Si alguien quiere colaborar las cooperantes de la asociación Nuestra Señora de la Asunción, ofrecen en su mercadillo huchas de corcho, cuencos para frutos secos, lapiceros, maceteros, etc. todos de corcho, que ofrecen a módicos precios y de paso contribuir a una causa como es la ayuda al pueblo mozambiqueño.