Algunos de los elementos de la Sagrada Familia, son obra de Juán Manzano

Tres años trabajó en el templo catalán, tras pasar pruebas difíciles

GENTE CERCANA

Malpartida de Cáceres siempre ha contado con buenos canteros, y muchas de las obras de cantería que hay por la provincia, tienen el sello de algún malpartideño. No hay más que darse una vuelta por la parte antigua de Cáceres, ver la historia de esos palacetes, y en su construcción-restauración, es raro que no haya intervenido algún cantero malpartideño. Como decimos Cáceres, Trujillo, Miajadas e incluso Barcelona, pueden mostrar la reciedumbre de algunas de sus obras con canteros de nuestro pueblo.

 Uno de ellos es Juan Manzano García, al que el pueblo conoce como "Carina", aunque no nos puede precisar el origen de su apellido porque se remonta a la época de su bisabuelo. Con 87 años todavía conserva una buena memoria, aunque las fechas le confundan algunas veces.

 "Soy malpartideño por los cuatro costados. Estuve en la escuela de D. Antonio Casares hasta los 13 años, en los que dejé la escuela para ayudar a mi padre. Toda mi familia han sido canteros"

En aquellos tiempos el trabajo de la cantería estaba muy solicitado, y más, como hemos dicho, nuestra saga de canteros.

 "Hacíamos trabajos para todos los pueblos. Se transportaba la piedra en carruajes, y la traíamos de El Granillero y La Zafrilla. Primero trabajábamos en la cantera. Era un trabajo muy duro, entonces no había maquinarias, había que hacerlo todo a mano. Un bloque grande de piedra la teníamos que cortar en trozos para poder trabajar con ella"

Una de las obras que hicieron fue la Cruz de los Caídos de Sierra de Fuentes. La empezaron en Malpartida, y la terminaron en Sierra de Fuentes. Precisamente este trabajo fue el que les llevó, una vez terminada esta obra, a establecerse en Sierra de Fuentes "y allí nos quedamos viviendo una buena temporada".

Una vez establecidos en Sierra de Fuentes, y terminada la obra, trabajaban para los pueblos de alrededor, trabajando mucho tiempo en  una cantera de los campos de Torreorgaz. Desde aquí, vuelta a Cáceres para trabajar en una empresa privada. Eran los años del 40 al 43, años del hambre, aunque trabajo no les faltaba. Como decimos, ya instalados en Cáceres, comenzó a trabajar, junto a su padre, en el edificio "que hemos llamado siempre de la perra gorda, en Cánovas"

Juan Manzano, dejó a su  padre trabajando en el edificio de la Seguridad Social, para marcharse al servicio militar, "donde hice una mili de dos años y medio". Y a partir de aquí, tras la muerte de su padre, cada uno de sus hermanos tomó rumbo distinto y Juan se marchó a Barcelona. Allí "primero empecé trabajando con un prestamista que era cantero, y después yo me fui a trabajar en la Sagrada Familia"

 Juan era oficial de 1ª, un cantero que hacía buenos trabajos, y entrar a trabajar en edificio más emblemático de Barcelona "había que tener dos narices. Si valías entrabas. Me hicieron unas pruebas muy difíciles. Consistía la prueba en unas piedras de molduras para las torres de la Sagrada Familia. Y entré"

El trabajo en la Sagrada Familia, donde estuvo tres años, lo hacían dentro del propio monumento, en un taller muy grande. Se dedicaban a hacer capiteles, esculturas de piedra, todas figuras muy moldeadas. Allí había 16 canteros entre andaluces, catalanes, extremeños.

"Un encargado nos proporcionaba el plano del trabajo de cada uno, y nosotros hacíamos la parte de la obra sobre el plano que nos daba el encargado, que era un andaluz. En las torres y los ventanales de la Sagrada Familia hay piezas que yo he moldeado. Utilizábamos el granito, la caliza"

Al cabo de estar tres años en este trabajo, por un reconocimiento médico tuvo que dejar esta profesión aconsejado por los médicos ante los dolores de lumbago. Se tuvo que buscar otro trabajo menos agresivo que el de la piedra, y, como él dice, "me busqué un enchufe en Autorremolques Barcelona, donde hacía de obrero de mantenimiento, hasta que me jubilé a los 62 años, después de estar dos en el paro"

 Dos años después, se volvería a Malpartida con Sebastiana su mujer y uno de sus cinco hijos, Paco, aunque deja allí en Barcelona a los otros cuatro.