Autónomos y covid: unos peor que otros

No todos los sectores están sufriendo por igual la crisis provocada por el virus

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Malpartida de Cáceres

2020 fue el año del coronavirus y 2021 no ha empezado mucho mejor. Salvo excepciones, los autónomos malpartideños no están pasando buenos momentos. La situación que atraviesan es complicada desde que se decretó el estado de alarma y se ha acrecentado en los dos cierres perimetrales que acaba de sufrir el municipio. HOY Malpartida de Cáceres ha hablado con algunos para tomarle el pulso a estos protagonistas de la economía a pequeña escala y conocer cómo se están enfrentando a la situación. Algunos casos no están sufriendo tanto las consecuencias acarreadas por la covid. La peor parte se la llevan los sectores de la hostelería y el comercio, que han tenido que reinventarse para continuar sobreviviendo.

Raúl García Jiménez - Comerciante

«Las ayudas no han salvado el año, pero han servido para ir comiendo y pagando gastos»

Raúl García. / Cedida

Raúl García Jiménez, dueño de la tienda de ropa Confecciones Coqueta, explica que se están viviendo momentos realmente complicados desde marzo de 2020, habiendo visto bajar las ventas de su tienda en más de un 40%. De todo el año, comenta que lo más complicado fue el principio del estado de alarma, con la tienda cerrada por completo durante dos meses.

También las medidas de prevención han supuesto una serie de gastos extra, como la compra de gel hidroalcohólico, alfombras desinfectantes, papel individual para los probadores e incluso una plancha vertical para desinfectar la ropa que los clientes se han probado. En los meses de cierre implementó también la entrega a domicilio.

Para adaptarse a la situación ha aumento la presencia en redes sociales como una forma de seguir en contacto y de llegar al público, si bien sus clientes prefieren el 'cara a cara'. Además ha ampliado su oferta a ropa deportiva y de estar en casa, más demandada actualmente.

Todas las medidas implementadas, aunque no le han servido para salvar el año, sí han ayudado «para ir comiendo y pagando gastos», a lo que han ayudado también las distintas ayudas que ha ido recibiendo por parte del Estado del propio Ayuntamiento local.

Christian Acedo - Estilista

«Hay un miedo cínico, hay miedo para algunas cosas pero luego queremos fiesta»

Christian Acedo. / Cedida

Christian Acedo, dueño del salón de peluquería y estética Christian Acedo Estilistas, no ha sentido la crisis como otros sectores. El peor momento para él fue el mes y medio inicial del estado de alarma. También han sido duras las semanas de los dos cierres perimetrales de la localidad, con la falta de clientela que le llega de los pueblos de alrededor, e incluso de otras comunidades autónomas. Señala estos momentos más duros incluso que los del inicio del estado de alarma, ya que al principio todo el mundo estaba en casa, pero en este caso se estaba abierto al público pero faltaba gente.

En su casa, a pesar de tener un local de 140m2 que le permite hasta 7 personas, ha reducido el aforo a un cliente por vez, dado que muchas personas le solicitan estar solos, una situación que tacha de algo «cínica» debido a que «se siento miedo aquí pero sales y te vas al Mercadona, por poner un sitio, o a cualquier bar. Es un miedo un poco cínico, tenemos miedo aquí pero luego queremos fiesta, en lo que me incluyo».

A pesar de las circunstancias, Christian afirma que el negocio va bien. Sí ha sentido la falta de facturación de las bodas y eventos, que se han ido suspendiendo o aplazando, «pero al final el día a día está en el salón y la gente ha seguido viniendo igual que antes y está haciéndose lo mismo que antes».

Andrés Rodríguez - Hostelero

«El peor momento fue cerrar el bar y verme en casa a una hora a la que no estaba nunca»

Andrés Rodríguez. / Cedida

Andrés Rodríguez es dueño de El Mesoncito de Andrés, en la Plaza Mayor de Malpartida de Cáceres. Define los meses desde marzo de 2020 como «dolorosos, nuevos y sobre todo tristes». Para Andrés, el peor momento llegó cuando, tras 47 años trabajando, fue cerrar el bar y verse en casa con sus hijos a una hora en la que no había estado nunca. «Me tuve que recomponer y aceptar que era una situación nueva, fue el momento en que tomé consciencia de lo que estábamos viviendo».

Además tiene otro bar, el Mesoncito de Los Arcos, y para continuar dando trabajo a su plantilla lo transformó en tienda de antigüedades y de segunda mano. «No he pedido ayudas porque no sabía qué iba a pasar, si íbamos a seguir o a cerrar en un mes, hemos salido adelante trabajando e innovando».

Como todos los demás negocios, cerró al inicio del estado de alarma. En el siguiente cierre, después de Navidad, cuando se permitió abrir para ofrecer comida para llevar, lo intentó, pero al ser Malpartida un pueblo pequeño las ganancias no compensaban los gastos, con lo que decidió cerrar también.

A lo largo de este año ha visto reducir sus ingresos, pero decidió que aumentar los precios no era una solución. «Igual que yo lo he pasado mal, mis clientes en sus trabajos también».

Carmen Plata - Comerciante

«El coronavirus ha incrementado la crisis que se viene arrastrando desde 2013»

Carmen Plata. / A. i. P.

Carmen Plata Hernández abrió su negocio, Multiprecios Jara, en 1999. En 2020 llegó el coronavirus y la crisis económica que trajo no hizo más que acrecentar las pérdidas que ya venía sufriendo desde la crisis económica del año 2013. «Esto va a más, en comparación el coronavirus ha sido peor, pero esto ya venía de atrás».

Atienda detrás de unas mamparas de plexiglás, medida que se suma a las habituales de mascarilla, gel, distancia,… Además, ha reducido el aforo de la tienda a dos personas. «No veo que nadie se vaya, no es que se forme mucha cola, pero si en algún momento ocurre esperan en la puerta». A pesar de ello puntualiza que desde 2013 la tienda no se ha llenado realmente en ningún momento.

Aparte del cierre inicial del estado de alarma, después de Navidad decidió cerrar por las tardes por la falta de clientes, a pesar de que al ofrecer productos de primera necesidad ha podido mantener abierto.

Ha recibido ayudas tanto de la Junta de Extremadura como del Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres, que han servido para continuar a flote.

Por la naturaleza del negocio y el perfil de sus clientes, no ha dado el salto a la venta por internet, pero sí implementó los pedidos a domicilio cuando llegó el estado de alarma, una medida que ha mantenido incluso hoy día.