Juan José Cerro Chaves, Coordinador de Cáritas Malpartida de Cáceres. / Cedida

«Ayudamos a cien personas en Malpartida»

Juan José Cerro Chaves, Coordinador de Cáritas Malpartida de Cáceres, habla de labor que han realizado desde el inicio de la crisis sanitaria

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Malpartida de Cáceres

Juan José Cerro Chaves, de 57 años, es trabajador de la ADIF, antigua RENFE y es coordinador de Cáritas Malpartida de Cáceres del año 2015, aunque trabaja en la asociación desde el 2012. Cáritas se constituyó como se conoce hoy día en 2012, pero la ayuda a la gente siempre ha ocupado un lugar importante en la iglesia.

–¿Quiénes integran Cáritas Malpartida?

–Somos un grupo de voluntarios que ofrecemos nuestro tiempo y trabajo para cubrir las necesidades básicas de personas en apuros. Contamos con la ayuda del Banco de aAimentos, con las campañas puntuales de recogida de juguetes, ropas, donativos particulares, anónimos, con el cepillo parroquial de Cáritas, con ayuda de empresas colaboradoras, con la cuota anual de los propios socios de Cáritas, con las cofradías… En Cáritas somos signos creíbles de consolación, de acogida al estilo de Madre Teresa de Calcuta, del Padre Ángel o del cura Juan Trujillano. Cáritas nació para decir a los olvidados «no estais solos». Como dice el Papa Francisco, no basta con amar solo al que nos ama. Eso hacemos en Cáritas.

–¿Qué supone su puesto?

–Mi misión es coordinar las distintas acciones ante las realidades que se presenten y ante cualquier tipo de pobreza, crisis… Intento poner en contacto a todos para que lleguemos a aquellos que lo necesitan. Es muy grande la labor que se realiza desde Cáritas Malpartida, aunque no somos muchos ya que aquí nadie cobra nada y eso hace que el voluntariado sea escaso. Intentamos ser el altavoz de los oprimidos. A veces, lo único que podemos hacer es acompañar soledades, ahuyentar fantasmas interiores, sentarnos con ellos y escucharlos.

–¿Han aumentado las necesidades con la pandemia?

–Ahora mismo en Cáritas Malpartida ayudamos a unas 100 personas de unas 25 o 30 familias y desgraciadamente, seguimos en aumento. En crisis anteriores, hemos llegado a tener alrededor de 80 familias. No contamos con ayudas económicas gubernamentales. Nuestra riqueza es la gente sencilla que nos ayuda a ayudar. Las necesidades han aumentado y cuanto más dure la pandemia, más familias necesitarán ayuda de todo tipo. Ahora nos centramos más en la alimentación. En la sede de Cáritas, situada detrás de la Iglesia, realizamos la acogida. En ella escuchamos los problemas con absoluta discreción de las personas que vienen, se les entregan alimentos y vales canjeables por alimentos de primera necesidad en los comercios de la localidad. Digo de primera necesidad porque insistimos y concienciamos tanto a los usuarios como a los comerciantes de que estos vales solo sean empleados en productos básicos. En casos de extremada vulnerabilidad y muy puntuales, se han pagado recibos de luz para evitar cortes de suministro, cuota de alquiler de vivienda, facturas de medicamentos, ropa… La pobreza es muy amplia y tiene muchas ramificaciones. También, en alguna ocasión puntual, hemos proporcionado televisiones, frigoríficos, lavadoras… de segunda mano.

–¿Cómo afrontan este aumento de necesidades?

–Con mucha actividad, pero también, con mucha calma. Sabemos que a veces somos criticados por ayudar a ciertas personas, pero especular es muy fácil. Nuestra intención siempre es ayudar al que realmente lo necesita y en ese camino, no dudamos que habremos cometido errores. Cuando las necesidades a nivel local o mundial se producen, montamos festivales, rifas, eventos… Este año con la covid, no ha podido ser.

–¿Ha aumentado la solidaridad con la crisis?

–Sí claro. Ante cualquier tipo de crisis, la gente responde. Malpartida de Cáceres es un pueblo muy solidario. Gracias a la solidaridad de este gran pueblo, hemos ayudado a Haití en su terremoto a través de las religiosas de nuestra localidad. También proporcionamos ayuda alimentaria al comedor infantil que la congregación de las religiosas de nuestra localidad tiene en Venezuela y mandamos ayuda al centro de salud de Bella Vista (Bolivia). Allí Fray José Manuel Barrios, sacerdote y médico, sigue llevando la esperanza a miles y miles de niños y adultos que luchan contra todo tipo de miserias. Gracias a la solidaridad malpartideña, a través de Cáritas Arciprestal, mandamos ayuda internacional. También, a la ONG 'CISIF', que se encarga de ayudar a mujeres en situación de vulnerabilidad y todos los años en Navidad, enviamos más de 2000 kilos de ropa a mujeres necesitadas. Y por supuesto gracias a la solidaridad malpartideña, muchas familias de la localidad, han sido ayudadas en todas sus necesidades (ropas, calzado, reyes, alimentos, material escolar…).

–¿También las empresas?

–Durante todo el año, hay empresas, comercios, cofradías… que nos están ayudando de una manera u otra. El Club Rotary nos suministra patatas durante todo el año, las carnicerías de Mila Alpénderez y de Custodio, están siempre ahí, ayudándonos al igual que Embutidos y Quesos Morán, Spar, Autoservicio Motino, Autoservicio Extremadura o los Talleres de coches de la localidad. Todos están cuando Cáritas solicita su ayuda. Unos colaboran de una forma y otros de otra, pero todos lo hacen para ayudar a paliar las crisis que golpean con más fuerza los vulnerables.

–¿Qué ha cambiado la pandemia?

–Hemos sustituido el contacto directo por la comunicación a través de móviles, redes sociales… Hemos suspendido los festivales, rifas y distintos eventos que organizamos cada año para obtener recursos e implantar diferentes formas de comunicación para favorecer la cercanía con los más vulnerables. Cáritas es la Iglesia cuando habla de caridad. Desde el inicio de esta pandemia hemos estado repartiendo bolsas de alimentos a los hogares y a las cocinas para que, junto al Ayuntamiento de la localidad, se elaborasen desayunos, comidas y cenas y se distribuyesen a los malpartideños necesitados.

–¿Qué necesita ahora mismo Cáritas?

–Siempre necesitamos ayuda. Quizás, sobre todo, necesitamos voluntarios jóvenes que se solidaricen con la gente, que tengan cierta empatía con los necesitados del mundo, con los que sufren. Jóvenes que comprendan que la pobreza no está únicamente en Somalia, en el cuerno de África, en Bombay o en Calcuta… Que la pobreza está en cualquier parte, a su lado o al lado de su casa. Que cuando ofreces tu tiempo en ayudar a los necesitados, uno sale fortalecido no por lo que hace sino por el gesto que recibe de las personas que piden ayuda. La sensación de saber que hemos aliviado, aunque sea una pequeña proporción, el dolor de nuestros semejantes, sin duda es lo más enriquecedor. Por ello agradecemos a todos los que, de una forma u otra, son partícipes de este camino y contribuyen en esta labor sin olvidarnos de D. Manuel Rico, una excelente persona que hace unos meses nos dejó y que, gracias a su labor, Cáritas Malpartida es conocida en todas partes. Siempre nos ayudó en todo lo que pudo. Era un entusiasta de Cáritas, lo demostró hasta el último de sus días. También por supuesto, dar las gracias al Periódico Hoy por darnos la oportunidad de que en Malpartida nos conozcan un poco más. A Frankete, maestro del humor que todos los años nos acompaña en los festivales, a colaboradores, empresas, comercios, grupos musicales, Ayuntamiento, artistas, asociaciones locales, cofradías, iglesia, Tuna de Magisterio de Cáceres, Amas de Casa, Club La Paz… a todos, gracias.