Francisco Javier Roero, a la derecha con camisa de cuadros, junto al resto de alumnos y profesores de Al Compás. / Cedida

«Es difícil aceptar la ausencia de las personas que forman Al Compás»

Francisco Javier Roero Suárez, director de la asociación Al Compás, cuenta en Hoy Malpartida cómo se han organizado durante el confinamiento

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Malpartida de Cáceres

El centro de empleo de Malpartida de Cáceres de la Asociación Solidaria de Integración Al Compás tuvo que cerrar sus puertas a consecuencia de la llegada del coronavirus. La dirección y los profesores del centro han continuado con la formación de manera online, pero tuvieron que cerrar parcialmente el servicio de lavandería y el bar que tienen en el polígono de la localidad. Francisco Javier Roero, director del centro, explica cómo ha sido para ellos esta experiencia.

–¿Han vuelto a la normalidad?

–La Asociación Al Compás posee un Centro que llamamos 'de apoyo a la Inclusión Social y Laboral de las Personas con Discapacidad', que aúna formación y empleo. El Centro de Formación para las personas con discapacidad abrirá sus puertas el 10 de septiembre. Ya lo estamos acondicionando según las directrices marcadas por el Decreto que ha entrado en vigor para la nueva normalidad, y los protocolos de actuación en Centros que atienden a personas con discapacidad en servicio diurno. El Centro Especial de Empleo cuenta con varias actividades laborales, y una de ellas es lavandería. Es la única que parcialmente se ha mantenido activa. Nuestra actividad ha sido, y es, el lavado y desinfectado de ropa de personal sanitario de los Centros de Salud de atención primaria de la zona sur de la provincia de Cáceres y Cáceres ciudad. Hemos tomado todas las medidas indicadas por la autoridad competente a nivel personal y a nivel de centro de trabajo. Son momentos difíciles, cada uno lo vivimos de un modo diferente pero todos damos respuesta a nuestro compromiso con la sociedad. Hemos dado una respuesta heroica. Creo que desde nuestra asociación hemos aportado vida en medio de esta situación tan difícil y confusa. En cafetería seguimos acogiendo y atendiendo a los trabajadores del Polígono, en Manufacturas cerrados y, a nivel, formativo estamos totalmente activos.

–¿Qué es lo más difícil?

–Lo más difícil es aceptar la ausencia de las personas que forman Al Compás; hay demasiado silencio… y no menos complicado es seguir caminando con la esperanza de activar a tope nuestro centro Al Compás para seguir siendo una asociación inclusiva.

–¿Cómo ha sido el teletrabajo?

–El 16 de marzo el equipo técnico tuvo la primera reunión virtual y los primeros intentos de conexión con los usuarios. La primera sensación fue de lejanía a falta del contacto físico y de alegría porque a pesar del estado de alarma podíamos seguir viéndonos, hablando, trabajando…

–¿Cómo se lo plantearon?

–Fue todo como muy rápido… enviamos comunicación a los padres el viernes anterior, nos reunimos todo el equipo ese mismo día en el centro, y como si todos lo tuviéramos tan claro como incierto, sabíamos que había que continuar pero de otra manera. Los días previos al estado de alarma, el equipo técnico mantuvimos varias reuniones y nos pusimos en contacto con otras entidades para intercambiar opiniones. Estábamos preocupados por la seguridad de todos, tanto de los usuarios como del equipo de profesionales. El peso del teletrabajo ha recaído sobre nuestros técnicos: Gloria, Javier y Lucy. Han hecho un excelente trabajo. Realmente, los pocos errores que hemos cometido han sido suplidos por la profesionalidad, implicación y el esfuerzo de este magnífico equipo. Y los Usuarios se han amoldado muy bien. Han respondido con alegría, aunque al principio alguno estaba un poco desorientado. Y el interés familiar, notable. El medio que hemos usado para teletrabajar ha sido sobre todo el teléfono, con la aplicación de Wassap, video-llamadas tanto individuales como grupales. Dificultades no han faltado en cuanto a conexión y a medios informáticos, e incluso al manejo de este medio. No todas las familias poseen los mismos medios en casa ni todos los usuarios poseen las mismas capacidades. Para la persona con discapacidad intelectual este medio de trabajo conlleva un gran sobreesfuerzo, y para la familia también.

–¿Ha colaborado la familia?

–Ha sido fundamental. De hecho, la implicación de cada familia ha sido diferente. También hemos de tener en cuenta la situación concreta de cada familia a nivel laboral, socioeconómico y formativo. La dedicación para que sus hijos no vivieran estos momentos de vacaciones, al principio supuso una barrera y conseguimos eliminarla. Al final de este estado de alarma surgió el cansancio, pero igualmente lo hemos superado. Todo gracias al esfuerzo de familia, usuario y profesional. Creo que las familias han valorado un poco más nuestro trabajo porque les ha tocado sentarse con sus hijos. Tampoco ha faltado quien no lo ha valorado ni respetado. Pero en general, ha sido enriquecedor.

–¿Qué les ha aportado esta forma de trabajar?

–Yo, personalmente, he teletrabajado con el equipo técnico. La videollamada le resta protagonismo a la complicidad, no a la profesionalidad. En general bien.

–¿Y la parte práctica?

–El desempeño del programa de FPB en agrojardinería y composiciones florales conlleva prácticas en empresas, pero nos permitieron sustituir estas prácticas por actividades asociadas al entorno laboral, y nos dice nuestro Técnico de este Programa, Javier, que ha sido «muy enriquecedor, hemos preparado una serie de actividades enfocadas a ese entorno, como entrevista a un jardinero, plantar una semilla y cuidados de la planta nacida, buscar información y cuidados de una de las plantas elegida por ellos».

Para finalizar esta entrevista querría decir que los Profesionales que estamos en el sector del colectivo de la Discapacidad estamos realizando un trabajo ímprobo, con una dedicación humana y profesional fuera de lo común. En mi caso es vocacional, En general, nadie ha medido el tiempo ni ha escatimado esfuerzos. No podemos silenciar a nuestro colectivo ni olvidarlo desde las Administraciones. Su olvido, en nuestro caso, conllevaría que 20 familias pasarían a situación social y económica muy complicada.

Agradecer a todo el Equipo de profesionales, incluidos los que están de baja por diferentes motivos y están contrariados porque no están activos, pero no han dejado de darnos consejos… todo su trabajo y dedicación. A las familias por su entrega y confianza en nosotros. Y a los Usuarios porque siempre nos regalan todas sus capacidades y valores. Estamos en momentos de reactivarnos, con la esperanza de que lo vamos a lograr