«Escribir me ha dado más seguridad en mí mismo y me estimula a seguir»

Florentino Gómez Martín. /cedida
Florentino Gómez Martín. / cedida

Acaba de publicar 'El vértigo de la eternidad' tras ser seleccionado por la propia editorial. En esta entrevista desvela su personalidad como escritor y como lector

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍASMalpartida de Cáceres

Florentino Gómez Martín, nacido en Caminomorisco, en plenas Hurdes, hizo estudios de Bachillerato, Filosofía y Teología en la Congregación Esclavos de María y de los Pobres, de Alcuéscar; Bachiller en Teología y Licenciatura Universitaria en la Universidad Pontificia de Salamanca y actualmente es profesor de religión en el IESO Los Barruecos, de Malpartida de Cáceres, donde reside desde hace unos 20 años. Acaba de publicar 'El vértigo de la eternidad', su último libro, que es el que da pie a este conversación.

–Profesionalmente se dedica a la enseñanza. ¿Cómo fueron sus comienzos en la escritura? ¿Le inspiró alguna persona o situación?

–La afición a la escritura y a la lectura viene desde mi infancia y adolescencia, cuando llegué a mi colegio, en Alcuéscar. A la edad de 11 años, en el año 1965, me encontré con algunos profesores que me iniciaron en la lectura y en la escritura. Entre ellos el director y fundador de la Congregación de Esclavos de María y de los Pobres, don Leocadio Galán Barrena, que en sus clases de Lengua nos animaba a los alumnos constantemente a escribir. Con alguna frecuencia mis redacciones le gustaban y las publicaba en la revista mensual 'Luz de redención', con tirada a nivel nacional, y esto me animaba a seguir.

–Para usted, ¿hay algún horario más propicio para escribir?

–Suelo escribir principalmente en las primeras horas de la mañana, cuando el silencio es más limpio y hay ausencia de ruidos. La época más propicia suele ser en los meses de verano y los fines de semana cuando descanso del trabajo. Para ello amo las soledades donde se recuerda mejor, se reflexiona más, donde las vivencias y los sentimientos afloran a la mente con mas intensidad.

–¿Cómo es el ambiente del lugar en el que suele escribir?

–El lugar en el que más escribo y leo es en la casa que tenemos en Pinofranqueado, en Las Hurdes, que está casi en el campo, rodeada de jardín y árboles frutales. Es como un paraíso para los sentidos y el alma. Es un ambiente propicio para pensar, leer, escribir, meditar…

–¿Cómo surgió la idea para su libro 'El vértigo de la eternidad?

–Siempre tuve el deseo de escribir algo sobre las vivencias fuertes de mi historia personal y familiar a lo largo de mi vida y contar otras historias que me contaron personas muy cercanas a mí. Siempre me cautivó el misterio de la vida y de la muerte. Me hice muchas preguntas a lo largo de mis años y a algunas aún no le encontré la respuesta. ¿Qué hay más allá de esta vida, después de la muerte?

–¿Cómo fue el proceso de publicación en este último libro?

–Llegó a mi correo personal la publicidad de un certamen literario de la Editorial Adarve. Se me ocurrió la idea de presentar el borrador de mi libro 'El vértigo de la eternidad'. Al poco tiempo me llegó un correo donde me comunicaban que de entre los 200 borradores enviados, la editorial había elegido unos pocos para publicar, entre ellos el mío. Esto me produjo mucha satisfacción.

–¿Qué fue lo que le llevó a presentarlo por segunda vez en la sede del club La Paz Tercera Edad?

–La primera presentación de mi cuarto libro la hice en uno de los institutos de Secundaria donde imparto clases desde hace 20 años, en el IESO Los Barruecos. Poco después mi gran amigo, Manuel Rico Jorge, director de la televisión de Malpartida de Cáceres, me animó a presentarlo en el club la Paz Tercera Edad, de esta localidad, y así surgió la idea.

–¿Qué significa para usted la frase 'El vértigo de la eternidad'?

–Esta pregunta me resulta muy difícil de responder. Todo lo desconocido, todo lo misterioso y enigmático, todo lo que no somos capaces de comprender, nos produce cierto vértigo al borde del abismo de la vida cuando nos acercamos al misterio de la muerte. Sabemos que después de esta vida nos espera otra vida. Soy creyente y sé a ciencia cierta que hay una vida eterna aunque no entienda ni comprenda con mi mente limitada casi nada de ella. Siempre me han impresionado y sigo dándoles vueltas a las palabras de San Pablo en su carta primera a los Corintios, 2,9: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni la mente humana puede comprender lo que Dios nos tiene preparado para los que le aman».

–¿Qué le ha aportado a su persona la escritura de este último libro?

–Me ha dado más seguridad en mí mismo y me estimula a seguir escribiendo y publicando. Por eso estoy preparando otro similar que trata sobre grandes misterios sin resolver que me encontré en la vida y que aún no le he encontrado la respuesta y creo que no la encontraré.

–¿El resto de sus libros publicados siguen la misma línea del último?

–Mis anteriores libros siguen otra línea. Son vivencias, historias y costumbres vividas a lo largo de mi vida en mi aldea natal y en mi colegio donde me formé y realicé mis estudios: 'Un chico sin estrella', en clave de humor; 'Te quiero contar', avatares y experiencias en mi anterior profesión, y 'Érase una vez', donde cuento con sencillez, transparencia y cierto lirismo cargado de nostalgia la vida en mi pequeña aldea en la comarca de las Hurdes.

–¿Qué está leyendo actualmente?

–Ahora mismo estoy leyendo, por segunda vez, 'El alquimista', de Paulo Coelho, además de otro libro costumbrista de un señor que conocí hace muchos años allá en la comarca de Las Hurdes donde nací. Lleva como título 'Entre brezos y lentiscos, antología de un poeta hurdano. Autor: Miguel Gómez Martín'.

–¿Cuáles son sus autores preferidos y qué recomendaría leer?

–Me gusta Benito Pérez Galdós, Juan Ramón Jiménez y en general los escritores del Siglo de Oro. Por cercanía, leo con frecuencia a mis poetas paisanos José María Gabriel y Galán y Luis Chamizo.

–¿Cuáles son los pros y contras a los que se enfrenta un escritor?

–Dedicarte a la escritura te otorga la oportunidad de contar lo que tú quieres contar y de poder compartirlo con tus lectores. Eso, personalmente, da mucha satisfacción. Esto, al fin y al cabo, es la verdadera vocación del escritor, el poder compartir tus vivencias con otras personas. Lo peor, las dificultades y complicaciones para sacar el libro a la luz y el coste económico. Escribir es la verdadera vocación de cualquier escritor.

–Si usted tuviera que elegir a un personaje de ficción de algún libro para sentarse a charlar un rato, ¿a quién elegiría?

–Ese sería El Principito, de SaintExupéry, porque tiene mucho que enseñarnos cada día. Es el libro que más he leído. «Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos».

 

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