Andrés Rodríguez. / Cedida

«El éxito no tiene secretos, todo se resume en trabajo y constancia»

El conocido dueño de El Mesoncito de Andrés organiza un mercadillo de segunda mano el primer domingo de cada mes que supone un ingreso para personas que están en paro

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Malpartida de Cáceres

Andrés Rodríguez Jaén, 46 años, natural de Puebla de Obando, es hijo adoptivo de Malpartida de Cáceres desde hace ya 13 años. A la localidad llegó buscando una casa económica. Se dedicaba en un principio a hacer ferias de quesos y embutidos por España, de donde surgió la idea del mercado solidario de segunda mano que organiza cada primer domingo de mes. En Malpartida lleva haciéndolo 3 años, pero por España 12.

-¿Cómo se le ocurrió la idea del mercado de segunda mano?

-Se hizo con la idea de que casi todos tenemos un montón de cosas guardadas que no usamos y con este proyecto o con esta idea descargamos las casas y se hace dinero. Y algo muy importante: que mucha gente que tiene a toda la familia en paro, este es un método de poder mantenerla, porque del 100% de la gente que viene hay un 35-40% de personas que lo usan para sacar su casa adelante.

-¿Pagan algo por montar los puestos quienes vienen a vender sus productos?

-No. El mercado es gratuito. Yo organizo todo y el Ayuntamiento colabora conmigo cediéndome el espacio, permitiéndonos gratis poner el mercado en la Plaza Mayor. Aparte de la gente que viene como negocio, una parte importante es para mantener una casa, hay gente que está mal. Es triste, pero yo que lo vivo en mis carnes con la gente que viene y hay situaciones muy duras. Hay un matrimonio que todo lo que les dan lo recogen y luego lo venden pero porque no hay ingresos de ningún otro lado.

-¿Cuántos puestos van?

-Unos 40 más o menos, depende también del tiempo.

-¿Viene gente de fuera?

-Viene gente, por ejemplo, desde Béjar. De sitios lejanos o cercanos da igual, pero lo importante es que se levantan a las 6 de la mañana, vienen todos los primeros domingos de mes llueva, haga frío, incluso algunos vienen con niños pequeños porque no tienen dónde dejarlos… y solamente el madrugón, la constancia y el entusiasmo que le ponen merecen de mí el respeto más grande, cariño y aplausos.

-¿Cómo lo organiza?

-Normalmente los viejos se van colocando por orden de llegada, aquí no se guarda sitio porque me parece injusto que una persona que madrugue tenga menos privilegios que una persona que llegue a las 12 de la mañana, entonces se colocan por orden de llegada. Los más veteranos saben cómo va todo y los nuevos vienen al Mesoncito y yo les acompaño, les recibo, les doy una grata llegada y les busco su sitio y la verdad es que el ambiente es muy bueno. Son gente modesta a los que quiero mucho.

-¿Se siente en casa en Malpartida?

-Estoy encantado aquí. Todos los pueblos tienen sus cosas buenas y malas, pero aquí me recibieron muy bien. Pasé una época difícil en mi vida personal pero lo pasé aquí, mis hijos son malpartideños al 200%, yo me considero parte de Malpartida, de hecho estoy todo el día promocionando la localidad todo lo que puedo, tanto en redes sociales como a título personal. La gente me ha respondido y todo lo que pueda hacer por Malpartida lo hago porque igual que a mí me han tratado bien, es de bien nacido ser agradecido. Y la verdad es que estoy encantado de la vida. Ahora mismo podría permitirme ir a unos grandes almacenes para abastecerme, sin embargo todos los comercios del pueblo me ayudaron cuando me fue mal y yo sigo comprándoles porque en su momento yo tuve su ayuda.

-Ha abierto varios negocios…

-El Mesoncito de Andrés, El Mesoncito de Los Arcos, la tienda de segunda mano, llevo el campo de fútbol, la plaza de toros, dos festivales que hacemos en Cáceres de música y la cantina de la Estación Arroyo-Malpartida.

-¿Cómo compagina una vida profesional tan frenética con su vida privada?

-Tienes que tener personas al lado que entiendan que te gusta esto, que estás comprometido con esto y tener mucho guante, porque te pierdes cumpleaños, ver crecer a tus hijos, cuando tus hijos están malos… tanto bueno como malo te lo pierdes. Todo se le carga a la persona que está a tu lado.

-¿Tiene nuevos proyectos en mente?

-(Risas) Siempre, lo que pasa es que mi ángel me dice que pare por la edad y se lo voy a aceptar, pero mi diablo siempre está empujando. Por suerte, mi ángel ahora tiene mucha fuerza y me dice que pare un poco.

-¿Ha venido gente a Malpartida sólo para verle a usted?

-Muchísima, de hecho, en Google Play, junto a los compañeros de Los Puri, somos los más valorados en Malpartida y los comentarios son muy buenos, algo que agradezco porque nos ayudan mucho. Pero el día que más me sorprendió fue, unos 4 meses de sacar el vídeo de La Extremeña. A eso de las 10 de la mañana me entra un ciclista y me comenta que estaba de vacaciones haciendo rutas y que había visto el vídeo la noche anterior donde se había quedado a dormir y se desvió desde Salamanca hasta aquí solo para probar La Extremeña. Ese día la alegría fue bestial. Aparte de mi negocio, es una ayuda para todo el pueblo, ya que si atraigo gente a Malpartida es bien para todos.

-¿Qué destacaría sobre usted?

-El trato personal que ofrezco siempre. La cocina, todo un éxito con un crack como Diego. A mis camareros les digo que tienen que atender al público como les gustaría que les atendieran a ellos. Es lo único que hay que tener en cuenta. Haciendo eso has triunfado al 100%. El éxito no tiene secretos, todo se resume en trabajo y constancia. Además, me gustaría señalar que tenemos una atención especial con la gente que tiene problemas con el alcohol. Personalmente, soy un alcohólico nominativo y cuando viene gente así, igual que se atiende estupendamente a toda la gente, pero la gente que viene con eso problema los intentamos arropar más. De hecho tengo un escrito en Facebook donde digo que soy alcohólico, que tuve problemas con las drogas y que cualquier persona que le apetezca hablar conmigo o necesite consejo o ayuda, que pase por aquí cuando quiera. Creo que es algo que yo debo porque a mí me han ayudado muchísimo y también tengo que ayudar a otras personas. Es devolver un poco todo lo que me han dado. Aún tengo que aprender un montón, pero por lo menos el hacer todo lo que pueda.