Juan Saúl durante es estreno de 'Sembrando Bécquer'. / Cedida

«Lo que haga de teatro en un futuro quiero hacerlo con La Siembra»

Juan Saúl Salomón Plata Director de 'Sembrando Bécquer'

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Malpartida de Cáceres

Juan Saúl Salomón Plata, un joven de la localidad de 20 años de edad, es estudiante de Filología Hispánica y Filología Clásica. Este año se gradúa de la primera de las carreras y acaba de dirigir 'Sembrando Bécquer'.

–¿Cómo llegó al teatro?

–Fue gracias a La Siembra. A los 11 años fui a una reunión únicamente para participar en una cabalgata de reyes. Tras la reunión, el presidente, Juan José Agúndez, me pidió mis datos para ponerse en contacto conmigo; además, quería que perteneciera a la asociación, a lo cual me mostré reticente por mis estudios, pero él me decía que necesitaban gente joven. A partir de ahí fue todo poquito a poco hasta que empecé a hacer teatro más en profundidad.

–¿Cómo comenzó a actuar?

–Si no recuerdo mal, fue en el verano de cuarto de ESO. Vinieron unos chicos de Mérida a impartir a la asociación un taller de técnicas de actuación; me pareció muy interesante y aprendí mucho. Casualmente, al año siguiente, en 1º de Bachillerato, en Latín, participé en una jornada del Mundo Clásico; a mí me tocó representar el mito de Edipo Rey, que justamente había trabajado con este grupo de actores de Mérida. Todos quedaron sorprendidos con cómo había trabajado el texto con estos profesionales. La profesora quedó encantada; decía y sigue diciendo que algún día me verá actuar en el Teatro Romano de Mérida… Además participé en varias rutas históricas del pueblo, en las que Maripaz cada vez apostaba más por mí.

–¿Cuál fue la primera gran obra?

–La gran obra ha sido siempre la Pasión; lo que ha ido cambiando ha sido mi personaje. Participé tres años como apóstol y fue en 2º de Bachillerato cuando elegí texto. Representé a Caifás, y fue esta la primera vez que tuve un personaje de mayor complejidad con un texto ya definido. Al año siguiente seguí con Caifás y en los dos últimos he dado vida a Herodes. Cuando Fulgen Valares, director de la Pasión, me lo asignó, le dije que no sabía si iba a ser capaz de incorporar matices distintos para representar por tercera vez un papel autoritario, por lo que dio un giro al personaje pensando en mí, a quien ya conocía tras muchas horas de ensayo juntos. Tengo el honor de poder decir que un profesional de su talla escribió ese papel exclusivamente para mí.

–¿Cómo cambió a director?

–Este fue un salto considerable. Nunca me había planteado dirigir a un grupo, y menos uno formado por 37 personas y muchas más involucradas. El año pasado tuvimos interés desde la directiva por retomar los certámenes de poesía que se habían hecho durante los primeros años de la asociación. Isabel Plano presentó el proyecto y, puesto que yo estaba estudiando Filología Hispánica, me pidió ayuda. Casi todo el peso lo llevaba ella dirigiendo las escenificaciones y preparando a la mitad de personas que recitarían; fue en la otra mitad donde entré yo, porque era donde más cómodo podía sentirme, era lo más cercano a mi terreno académico-profesional. A partir de ahí y animado por ella, ha sido ya este año cuando he lanzado yo el proyecto por primera vez.

–¿Disfruta más actuar o dirigir?

–Son experiencias totalmente distintas. A la hora de actuar empatizo mucho con los demás actores. Además, cuando eres dirigido por otra persona tienes la suerte de que hay alguien ahí que está intentando sacar lo mejor de ti. En cambio, dirigir es distinto, conlleva más responsabilidades, todo el peso recae sobre mí, pero a la vez es una satisfacción enorme que todo salga bien porque eso quiere decir que he sabido transmitir a los actores lo que yo siento por la literatura. Si eso se hace bien, el público se sentirá identificado con lo que está viendo, lo respetará y lo admirará. Por un lado me gusta recibir esas clases magistrales de profesionales que a mí me enseñan y ayudan a mejorar y, por otro lado, cuando diriges y ves que todo ha salido bien, te sientes orgulloso del trabajo, porque de verdad ha valido la pena tanto esfuerzo si el público sale contento.

–¿Tendremos una tercera entrega de teatro y literatura?

–En principio creemos que sí. La iniciativa parece haber gustado mucho y es una satisfacción ver cómo el mundo literario y concretamente poético, que muchas veces se considera propio de ámbitos elitistas, no lo es tanto; cualquier persona, con independencia de su nivel sociocultural, puede acceder a esa literatura si sabemos enseñarla, y eso es lo que intentamos hacer con 'Sembrando literatura'. Creo que es innovador porque, a diferencia del teatro, esto incorpora teatro, poesía y música en directo. Yo, personalmente, ya estoy trabajando en un posible proyecto para el próximo año, pero eso no quiere decir que sea el que se estrene, pues está abierto a cualquier persona que quiera presentar proyecto y dirigirlo. Será la directiva la que decida, si hay varios proyectos, cuál le gusta más, y en el caso de que solo se presente el mío, si está o no a la altura. De momento estoy trabajando, porque tengo la inquietud de transmitir otra visión de la poesía, como tuve la oportunidad de hacer en el IESO Los Barruecos con una charla que titulé 'Otra visión literaria: la poesía en la música y en las artes escénicas'.

–¿Podemos preguntar el autor?

–Me temo que no: es sorpresa. Curiosamente, el día después de estrenar, el grupo estaba pensando en posibles autores. Yo personalmente tengo uno reservado, que no sé si será el que más guste o no. Pero creo que tiene que ser un giro con respecto a este año, en caso de que se aceptara mi proyecto.

–La Siembra es una asociación muy querida. ¿Suma presión?

–Al actor no tanto como al director. Tenemos mucho apoyo, pero también mucha responsabilidad, porque la gente va pidiendo cada vez más. Es muy difícil seguir superándonos y no queremos defraudar entregando algo que esté por debajo de las expectativas.

–¿Cuando termine de estudiar seguirá con el teatro?

–No lo sé. Primero quiero terminar mis dos carreras y hacer algún máster. Al teatro no le doy la misma importancia que a la parte profesional, pero sí que es algo que no voy a abandonar. Además, no es que no quiera abandonar el teatro, sino que no quiero abandonar a La Siembra; lo que haga de teatro quiero hacerlo con mi asociación, gracias a la cual he conocido este mundo. Cuando sientes verdadera pasión por lo que estás estudiando no puedes dejar ese conocimiento en las aulas, quieres sacarlo de ellas y tienes más inquietudes, y el proyecto 'Sembrando literatura' no deja de mezclar mi ámbito académico-profesional con el teatro que tanto me gusta y que tantas alegrías me ha dado.

-Si quiere añadir algo más...

Me gustaría dar las gracias, en primer lugar a la directiva por confiar en mi proyecto y confiar en mí durante un año. A Paqui Agúndez, siempre al pie del cañón. Evidentemente a Juan José, porque yo sé que, dondequiera que esté, es la brújula que nos guía para que siga funcionando La Siembra como funciona. También gracias al Ayuntamiento por confiar en mí, por confiar en La Siembra evidentemente, pero sobre todo por confiar en mí, ya que en cuano les dije que estaba preparando un proyecto enseguida se volcaron con todo lo que necesitábamos, con el equipo técnico, que ha sido maravilloso. Gracias a Mari Paz Leo por su ayuda, que siempre está para facilitarnos la vida cuando la necesitamos, a Isabel Plano por estar también un poco en la sombra y ayudarme y animarme a defender el proyecto puesto que fue ella la que me pidió ayuda el año pasado. Gracias también a Isabel Agúndez, presidenta del Hogar, por habernos facilitado también que todo pudiera llevarse a cabo. Por supuesto, a todo el grupo de La Siembra por haber apostado por mí y haber querido desempeñar el papel que habíamos preparado para ellos. Gracias al periódico Hoy por haberme dado la oportunidad de expresarme en esta entrevista. Y , por último, no puedo olvidar a mi familia y amigos, que han comprendido mis limitaciones de tiempo por los ensayos.