«Con el kickboxing encontré un mundo que me aportaba motivación, retos y metas»

Diego Ignacio Rodríguez, luciendo la pajarita de Wako en el Open Internacional de Kickboxing Irish Open 2019, Dublín (Irlanda)./cedida
Diego Ignacio Rodríguez, luciendo la pajarita de Wako en el Open Internacional de Kickboxing Irish Open 2019, Dublín (Irlanda). / cedida

Este malpartideño es árbitro internacional y técnico deportivo de kickboxing y un deportista de alto rendimiento

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍASMalpartida de Cáceres

Diego Ignacio Rodríguez Román, un malpartideño de 36 años, es instructor de defensa personal y, desde hace 13 años, técnico deportivo de kickboxing para niños a partir de los cuatro años, una actividad que compagina con las funciones de secretario de la Federación Extremeña de Kickboxing y Muaythai, además de director de arbitraje de Extremadura. Ha sido competidor de kickboxing, siendo nombrado deportista de alto rendimiento por la Dirección General de Deportes de la Junta de Extremadura. Actualmente es técnico de la selección extremeña y árbitro internacional.

–¿Cuándo comenzó en el mundo del kickboxing?

–Comencé a entrenar hace 16 años en el gimnasio Sport Club Sottoterra de Cáceres, con mi maestro y presidente de la Federación Extremeña de Kickboxing, Cristo Gamero. Al principio comenzó como un hobby, una forma de practicar deporte de forma diferente. Poco a poco me fue enganchando, fui examinándome de mis primeros cinturones y acabé convirtiéndolo en mi forma de vida.

–¿Por qué ese y no otro deporte?

–Yo siempre he jugado a fútbol y fútbol sala en Malpartida y la verdad es que nunca me habían llamado la atención las artes marciales ni el kickboxing, pero al comenzar a practicarlo encontré un mundo que me aportaba motivación, nuevos retos y nuevas metas.

–¿Cuál fue la motivación?

–Mis motivaciones han ido cambiando con el paso del tiempo. Al principio solo era entrenar y examinarme de mis primeros cinturones; después fue conseguir el cinturón negro, convertirme en profesor y dar clases; más tarde fue desarrollar y mejorar la Federación Extremeña de Kickboxing y Muaythai; más adelante, ser competidor y ganar algunas medallas, conseguir el título de técnico deportivo en kickboxing y por último llegar lo más alto posible en el arbitraje. Así que la realidad es que mis motivaciones han ido cambiando y creciendo con el paso de los años.

–¿Empezó como competidor de kickboxing o como árbitro?

–He pasado por todo. Al principio fui competidor de varias disciplinas de combate, kickboxing y savate (boxeo francés). Después me centré en mis funciones de entrenador y ayudar a los más pequeños, que realmente es lo que más me gustaba. Desde que se fundó la Federación Extremeña de Kickboxing he sido uno de los técnicos responsables de la federación. Y hace unos cinco años me propusieron comenzar en el arbitraje, donde después de mucho trabajo y esfuerzo he conseguido llegar a ser árbitro internacional en competicionesWAKO, la organización mundial más grande de kickboxing.

–¿Por qué decidió dejar de competir para arbitrar?

–Al principio competir era una motivación más para mí, conseguir algunas medallas, representar a tu comunidad en algún campeonato… pero después me centré en lo que más me gustaba, que era entrenar y ver a los más pequeños disfrutar del deporte. Cuando eres competidor debes centrarte en tus combates, en tu preparación y, si quieres hacerlo bien, es imposible hacer de entrenador y competidor a la vez. Por eso, después de quitarme la espinita y ganar algunas medallas, me centré en ayudar a otros a ganarlas. Y no hay mayor satisfacción que ver a los más pequeños conseguir sus logros y metas.

–¿Qué logros obtenidos podría destacar a lo largo de su vida deportiva?

–Como practicante de artes marciales y deportes de contacto soy cinturón negro 3º DAN de kickboxing y kickjitsu (un sistema de defensa personal cubana de combate cuerpo a cuerpo), reconocido por el Consejo Superior de Deportes, además de varias titulaciones en otras disciplinas de combate. Como deportista he conseguido varias medallas en diferentes torneos regionales y nacionales, entre ellas podría destacar ser tercero de España de savate (boxeo francés), campeón de Extremadura de kickboxing y tercero de España de kickboxing con la selección extremeña. De las cosas más importes a nivel de competidor fue hace varios años ser nombrado deportista de alto rendimiento por la Dirección General de Deportes de la Junta de Extremadura. Por otra parte, mi mayor logro en el arbitraje es haber tenido la suerte de arbitrar en varios torneos internacionales de WAKO, que es la organización mundial más grande de kickboxing.

–¿Qué supuso para usted lucir la pajarita Wako?

–La pajarita de Wako es un símbolo. Te explico. La vestimenta oficial de un referente de kickboxing es camisa blanca, pantalón negro y pajarita negra, pero la organización Wako Internacional entrega a sus árbitros una pajarita propia, diferente a las demás, por lo tanto llevarla no es algo que te otorguen como una mención especial o un premio, sino que es un símbolo de haber conseguido ser árbitro internacional en un evento de la organización más grande del mundo de kickboxing.

–¿Y después de la pajarita?

–El 7 de abril organicé en Malpartida de Cáceres los Campeonatos de Extremadura de Kickboxing 2019, donde los deportistas luchaban por conseguir una plaza en los campeonatos nacionales. Y ese es mi objetivo más a corto plazo, del 8 al 12 de mayo estaré en Guadalajara formando parte del equipo de arbitraje de los Campeonatos de España de Kickboxing 2019, donde nuestros deportistas extremeños lucharán por dejar en lo más alto del pódium a nuestra región.

–¿Se dedica a esto a tiempo completo? ¿Se puede vivir del arbitraje?

–Es difícil vivir de cualquier deporte en España y menos de un deporte minoritario como es el kickboxing. Los entrenamientos, la federación, el arbitraje, los eventos y actividades requieren de mucho tiempo, trabajo, esfuerzo y sacrificio, pero es imposible vivir exclusivamente de eso. Se puede vivir de ser docente y dar clases en un centro deportivo, pero las competiciones, ser entrenador, ser árbitro, es algo que se hace por vocación y satisfacción personal, pero no por trabajo. Si tuviéramos que comparar las horas que dedicamos y lo que sacamos de beneficio, no compensaría. Y cualquiera que sea responsable de un equipo deportivo, de un club o de una organización, independientemente de cuál sea el deporte, sabe de lo que hablo.