Alonso Gómez, en su taller. / Cedida

«Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo, mi tatarabuelo... todos fueron canteros»

Alonso Gómez Chaves Cantero El autor de 'El abrazo', en homenaje a los fallecidos por la pandemia, abre sus puertas a HOY Malpartidad para mostrar cómo es la profesión de la cantería, un oficio «en peligro de extinción»

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Malpartida de Cáceres

El 25 de julio se inauguró la escultura 'El Abrazo', en honor a los fallecidos durante la pandemia del coronavirus. La escultura fue diseñada por el malpartideño Alonso Gómez Chaves, de 52 años de edad, quien se dedica a esta profesión en su taller que tiene en el polígono de la localidad.

–¿Cómo interpreta El Abrazo?

–Se divide en tres partes, primero la piedra en bruto, que representa el inicio de la pandemia, cuando no sabíamos nada. Hay otra parte que abraza la piedra en bruto a lo que es la escultura en sí, que representa la incertidumbre que hemos tenido durante este tiempo y luego la parte de arriba es realmente el abrazo, que es todo lo que no hemos tenido con nuestros allegados, la gente a la que ha faltado un abrazo cuando han fallecido,… el abrazo que no le pudieron dar los familiares para despedirles, de abuelos a nietos, a hijos,… eso es realmente 'El Abrazo'.

–¿Cómo vivió la inauguración?

–Va dedicada a los que se fueron, también a todo el tiempo que han estado los abuelos y las familias sin haberse podido dar un abrazo, la viví con mucha emoción por todo eso y además para mí es una escultura bastante importante puesto que en Malpartida no tengo ninguna, es la primera que tengo aquí en mi pueblo, para mí es una emoción grandísima.

–¿Tiene otras esculturas?

–Tengo una que está en Cáceres en una urbanización nueva que se hizo junto al hospital San Pedro de Alcántara que es un mujer embarazada, una escultura de casi 5 metros, también muy bonita y luego tengo dos que están en el Puerto de Santa María en una casa de un particular y en Zahara de los Atunes, en los acantilados, en una casa particular tengo otra, 'Tomás y su guitarra'. Y alguna más como en Sierra de Fuentes, en otra casa particular… hay algunas. Públicas, solo la de Cáceres que está en una urbanización, en una plaza.

–¿Desde cuándo se dedica a la cantería?

–De toda la vida. Desde siempre. Mi padre, mi abuelo, bisabuelo, tatarabuelo… viene de atrás. No se sabe bien desde donde, José Antonio Agúndez, el cronista local, sabe un poco más porque está sacando el árbol genealógico y mínimo son 5 generaciones que hayamos encontrado. Desde el siglo 15 o 16, estoy viendo algunos libros de archivos y un tal Diego Gómez, que posiblemente fuera de aquí, era vecino de Malpartida y cantero. Cortaba la piedra a todos los que estaban trabajando en Cáceres en obras grandes. Luego aparece Pedro Gómez, del siglo 16, que vino de Salamanca y se asentó en Cáceres, que fue quien hizo Santa María y Santiago y trabajó también junto al maestro arquitecto Gil de Ontañón, pero no se sabe, se pierde.

–¿Siempre en este taller?

–No, los canteros no trabajaban en un taller propio, siempre han trabajado junto a la cantera o junto a la obra. Mi abuelo ya tuvo los talleres puestos aquí, estuvieron trabajando y extrayendo piedra aquí mismo muchísimos años y luego ya este terreno lo compró mi padre y se hizo el taller cuando se hizo el polígono y ya nos ubicamos aquí, pero siempre se ha cortado en cantera y se ha labrado en cantera o a pie de obra, se llevaban los bloques y allí los canteros los trabajaban.

–¿Qué formación tiene?

–Tengo cursos, años de la escuela de Bellas Artes de aquí de Cáceres matriculado en escultura, en dibujo, pintura… pero aprender el oficio, de mi padre, a tallar y a todo. Pero mi padre no me enseñó, tuve que aprender de él, mirando, viendo y atendiendo. Aunque había trabajado con mi padre, a los 16 años me fui a una escuela taller a Plasencia 3 años. Cuando terminé me fui al servicio militar y con 21 me quedé de monitor de la escuela taller de aquí de Malpartida y estuve otros 3 años. Lo dejé cuando me casé y ya aquí desde el 93.

Los primeros años iba por la mañana a Plasencia y por las tardes a la Escuela de Bellas Artes, donde estaba matriculado 2 horas pero me iba 4, lo que me permitían. Toque varias cosas de barro, cerámica, dibujo… al final allí eran amigos, era gente joven que había terminado la carrera y estábamos allí todos.

–¿Cuál es la diferencia entre escultor y cantero?

–Antiguamente para llegar a escultor tenías que pasar por la cantería. Para hacer una escultura tienes que saber cómo es la piedra, la tienes que conocer y eso se aprende trabajando la piedra. A encuadrar una piedra no te lo van a enseñar en una escuela de bellas artes, antiguamente no la había, ibas pasando los gremios, desde cortar piedra, hasta labrar piedra, hasta esculpir piedra y luego diseñar, si te enseñaban, porque iba de padres a hijos. Aparte de la escultura, yo hago todo lo que tiene relación con la cantería, lo que son columnas, chimeneas, arcos, bóvedas,…

–¿Qué materiales utiliza?

–Cuando estoy tallando, mi fuerte es el granito, por eso las esculturas están hechas en granito porque hay muy pocos escultores que trabajen el granito, entonces yo prefiero el granito pero si hay que hacer una escultura a veces, cuando tengo algún trozo de mármol pues lo hago igual, de arenisca, de caliza… lo trabajo más o menos todo.

–¿De dónde saca los materiales?

–Antes lo extraía yo, pero ya como no hay canteros para cortar a mano la piedra como hacíamos pues sí la compro, compro los bloques en bruto y a partir de ahí voy trabajando.

–¿Trabaja solo?

–Trabajo con un chaval que está encargado de las máquinas y demás, pero el trabajo artesano es mío. Tuve un equipo de trabajo hace unos años pero con la crisis me tuve que deshacer de ello. Tuve dos aprendices muy buenos, Kiko y Carlos, y tuve que despedirles y ahora ya no he vuelto a contratar a nadie.

–¿Qué es lo que más le solicitan los clientes?

–De todo porque como trabajo en iglesias, pues mesas de altares, ambones, arreglos de nervios de las iglesias,… un poco de todo,… chimeneas, puertas en piedra maciza, arcos, fachadas un poco más especiales,…

–No habrá muchas personas que trabajen la piedra…

–Hay muchos marmolistas, que vienen de la piedra artificial y se dedicaron luego a la piedra, esos hacen muchos trabajos en piedra, pero como cantero propiamente dicho quedo prácticamente en la provincia de Cáceres yo y poco más con mi formación. Alguno más habrá por ahí pero con mi formación yo. Estoy en peligro de extinción.

–¿Cómo cree usted que podría revitalizarse la profesión?

–Con aprendices o cursos, pero cursos a largo plazo, no a corto plazo de un año como había hace un tiempo, eso es muy poco tiempo para formar. Mínimo deberían ser a partir de 3 años para que una persona aprenda a manejar la herramienta, a saber lo que es una moldura, los cambios… y a iniciarlo en el dibujo, en dibujo artístico… necesitan una formación a largo plazo, no a corto plazo. En un año una persona no aprende ni a distinguir la herramienta.