Malpartida de Cáceres vivió intensamente, un año más, la Pedida de la Patatera

Malpartida de Cáceres vivió intensamente, un año más, la Pedida de la Patatera
A. I. P.

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍASMalpartida de Cáceres

Un año más, Malpartida de Cáceres volvió a volcarse en celebrar su Día Grande, el día más esperado del año, 'La Pedida de la Patatera'.

La fiesta, que tiene sus raíces en el siglo XIX, rememora cuando los quintos iban casa por casa pidiendo comida para la llegada de la Cuaresma. En una época difícil, cuando los productos de la matanza casi habían terminado y aun quedaba época de frio, a lo que podían acceder a darle los vecinos era el embutido más humilde y económico, la patatera. Los quintos, tras haber ido por todas las casas de la localidad cesta en mano, terminaban su ruta en las tabernas de la localidad. A partir de los años ochenta esta fiesta se recupera por algunas asociaciones y grupos de amigos de la localidad y comienza a tomar un gran auge.

El pasado 5 de marzo, tras el discurso inaugural del alcalde de Malpartida de Cáceres, Alfredo Aguilera, y ante una Plaza Mayor ocupada por unas 5.000 personas, comenzó el pasacalles, de un kilómetro más o menos, amenizado por varias charangas y los carros de agua, decorados para la ocasión, donde los grupos de amigos portaban comida, bebida y hasta barbacoas que estuvieron trabajando a pleno rendimiento durante toda la jornada.

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Todo un espectáculo, son cientos de personas las que salen a la calle vestidas con ropas antiguas de labriegos, en el caso de los hombres y con trajes de percal negro en el caso de las mujeres, junto a vestidos de volante y agitanados.

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El desfile, que finalizó en Los Arcos de Santa Ana, donde el equipo de gobierno repartió 1.500 raciones de patatera entre los asistentes, aproximadamente unos 500 kilos de patatera, hizo dos paradas oficiales, una en la Plaza de la Nora y otra en la Plazuela del Sol, tras la cual llegaron a los Arcos.

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Una vez repartidas todas las raciones de patatera, la fiesta continuó con la discoteca móvil y romería urbana popular.

Este año el tiempo no acompañó. La lluvia respetó la primera parte de la fiesta, dejando a los carros lucirse, con ratos en los que el sol arrancó el colorido de la calle haciendo del pasacalle todo un espectáculo.

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Pero la lluvia no fue óbice para que los malpartideños disfrutaran de su Día Grande, porque, como bien dijo Alfredo Aguilera, alcalde de Malpartida, desde el balcón del Ayuntamiento para abrir la fiesta, «la vida son cuatro días y uno de ellos… ¡La Patatera!».