Ruslana es el primer bebé que nace en Extremadura de una refugiada ucraniana. / HOY

Nace Ruslana, la primera bebé de una refugiada ucraniana en Extremadura

Ha pesado 3,480 kilos, su madre se llama Alona y está acogida en Malpartida de Cáceres

ÁLVARO RUBIO | CRISTINA NÚÑEZ Cáceres

Nace el primer bebé de una refugiada ucraniana en Extremadura. Se llama Ruslana, ha pesado 3,480 kilos y ha venido al mundo tras un parto largo, después de más de un día de contracciones. Ha sido en la madrugada del domingo a este lunes en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres.

Según confirma el SES a HOY, «es el único caso desde la llegada de refugiados de ucranianos a esta comunidad autónoma».

La recién nacida es hija de Alona, refugiada acogida en la localidad de Malpartida de Cáceres. Alona llegó a finales de febrero a Malpartida junto a su otro hijo, que tiene 12 años. En ese momento estaba embarazada de casi seis meses y atrás dejaba un país en guerra. Vivía en una de las zonas asediadas por el conflicto.

Actualmente, Alona reside en un piso alquilado por el Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres, tiene ya aprobada una ayuda económica y Cáritas y el Banco de Alimentos también le apoyan.

Alona junto a una amiga y la recién nacida. / HOY

«Malpartida de Cáceres se ha volcado con ella, les están ayudando y están aportándole cosas para la recién nacida y la madre», asegura Alfredo Aguilera, alcalde de esta localidad de 4.000 habitantes situada a apenas 10 kilómetros de la capital cacereña.

Más de 2.000 refugiados

Alona es una de los más de 2.000 personas refugiadas de Ucrania que ya han pasado por la región extremeña tras la invasión de Rusia que comenzó el el pasado día 24 de febrero. Ahora intentan recomponer su vida en esta región tan alejada de su país.

De todo ellos, algunos simplemente han utilizado Extremadura como lugar de paso para dirigirse hasta otros puntos como Portugal. Sin embargo hay más de 600, entre ellos Alona, han solicitado protección temporal en esta comunidad autónoma.

Eso es lo que les permite residir, trabajar y también estudiar en la Unión Europea hasta un máximo de tres años sin tener que solicitar asilo.

La sanidad y la educación también las tienen garantizadas. De hecho, hasta finales de mayo, 577 personas afectadas por la guerra en Ucrania habían solicitado la tarjeta sanitaria en el SES desde que comenzó la invasión y 217 estudiantes habían sido escolarizados.

La mayoría de los que se han quedado a vivir de momento en Extremadura son ayudados por organizaciones como Cruz Roja y Accem. Suelen residir en albergues, apartamentos y hostales gestionados por estas oenegés que tienen convenios con el Gobierno de España.