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Niños en la inauguración de la exposición de objetos antiguos de uso diario y ritos olvidados. Sacom I. 5 de enero de 1978. Cortesía AHV. Foto D. Vostell. Archivo JAAG

Sucedio hace...(300): 4.960 años para abrir la caja

El 4 de enero de 1978 se inauguraba “El Muerto que tiene sed” de Wolf Vostell sobre una roca de Los Barruecos. Toda persona que quiso pudo mirar dentro de la citada caja y transferir sus pensamientos en ella. Después fue cerrada e introducida dentro de un tubo de hormigón en Los Barruecos y coronado por un círculo de platos vacíos que reflejan al sol

JOSÉ ANTONIO AGÚNDEZ GARCÍA

Martes, 2 de enero 2018, 10:34

Hace cuarenta años, en la primera semana de enero de 1978, tuvo lugar uno de los acontecimientos más insólitos de la cultura y el arte ... de nuestro país: se iniciaba en Malpartida de Cáceres la primera de las ediciones de las conocidas como SACOM (Semana de Arte Contemporáneo de Malpartida). Una experiencia reivindicativa que partía del incipiente Museo Vostell Malpartida y que intentaba dar respuesta desde postulados artísticos, de educación informativa y participación comunal en palabras de Narbón- a una cultura libre que vislumbraba una nueva manera de ser en el horizonte. Para la ocasión, Vostell propuso un programa donde se mezclaban actividades de muy diverso rango y la intervención de artistas y gente muy heterogénea. Por primera vez, los malpartideños pudieron visitar el Palacio Topete como sala de exposiciones pues en él se mostraba la obra de artistas españoles en Convivencias. El portugués Ernesto de Sousa enseñaba Your Body is my Body en el Centro Creativo. El Colectivo Cacereño agrupaba a los artistas extremeños más en boga en la experiencia happenística Yerba sobre el asfalto y en la recién inaugurada Biblioteca Pública en los locales escuelas de la Plazuela del Sol, los asombrados vecinos se reencontraban con las herramientas de sus antepasados en la exposición de Objetos antiguos de uso diario y ritos olvidados. Finalmente, asistíamos expectantes a la instalación del segundo ambiente del artista alemán en los Barruecos: una escultura bajo el paradójico título de El Muerto que tiene sed en la que buena parte de los malpartideños de entonces pudieron participar, bien regalando sus pensamientos para guardar en la caja bien asistiendo en vivo y en directo a aquella enigmática acción. A tan sólo 4.960 años de que la famosa caja del Muerto vuelva a abrirse, seguimos quedándonos con la metáfora vostelliana que la llevó a realizarla: el deseo y la curiosidad del hombre por su destino y el de la humanidad. Que durante el recién nacido 2018, permanezcan intactos entre nosotros este deseo y curiosidad.

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