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Miembros de la familia Aguilera junto a otros allegados con la talla del Niño de la Bola, a la que por más de 90 años la familia se siente vinculada como sus Mayordomos. Foto y Archivo JAAG
SUCEDIÓ HACE… (363): De las familias malpartideñas y sus apellidos (III). Aguilera y Agúndez

SUCEDIÓ HACE… (363): De las familias malpartideñas y sus apellidos (III). Aguilera y Agúndez

José Antonio Agúndez García. Cronista Oficial de Malpartida de Cáceres

Malpartida de Cáceres

Sábado, 9 de septiembre 2023, 17:08

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Seguimos la serie de artículos dedicados a los linajes malpartideños continuando el orden alfabético de sus apellidos. Toca el turno hablar hoy de los Aguilera y Agúndez, muy presentes en el padrón de vecinos.

Aguilera. Aparece esta familia en nuestro vecindario en el último cuarto del siglo XIX cuando casa en Malpartida Pedro Pablo Aguilera Rubio, de oficio carpintero y llegado desde la ciudadrealeña localidad de Almadén, conocida mundialmente por su famosa mina de cinabrio y mercurio. De su matrimonio con Francisca Nieves García nacerían los Aguilera Nieves, varones y hembras, los cuales emigraron unos a Aliseda, otros a Cataluña y otros lugares, permaneciendo únicamente en la localidad el menor de ellos, Joaquín Aguilera Nieves que fue escribiente primero y administrador después de arbitrios y jefe de la oficina de recaudación de consumos de carnes y bebidas de nuestro Ayuntamiento. D. Joaquín fue persona seria y respetada y de acendradas creencias religiosas. Junto a su esposa Justa Pedrazo se hizo cargo en 1932 de la mayordomía del Niño Jesús o Niño de la Bola, preciosa talla que procesiona los 1 de enero y que preside el tabernáculo del Retablo Mayor de nuestra iglesia parroquial. Un vínculo que hoy mantienen, tras noventa años, algunos de sus nietos y otras personas allegadas a la familia. También conviene mencionar a su hijo Primitivo Aguilera Pedrazo, que inauguró y fue primer director de la sucursal en Malpartida de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cáceres. Como su padre, éste fue hombre de iglesia sirviéndola como Mayordomo del Señor, siendo recordado por su gusto y delicadeza en el exorno de altares e imágenes. Esta veta artística familiar se expande igualmente en su hijo Joaquín Aguilera Domínguez que fue peluquero, estilista y creativo y en su nieta Sara Aguilera Salguero, artista residente en Sigüenza. Y nietos también de D. Joaquín, descendientes de su hijo Alfredo, son Alfredo Aguilera Alcántara, licenciado en derecho, concejal en el Ayuntamiento de Malpartida entre 1999-2003, y alcalde de la localidad desde 2011 a la actualidad -primero por el Partido Popular hasta mayo de 2023 y desde entonces por el PPM (Por y Para Malpartida)- y Ana Isabel Aguilera Alcántara, hermana del anterior, quien también ha compartido y comparte responsabilidades municipales pues ocupa silla en el concejo desde 2019 hasta hoy por mencionadas formaciones políticas.

Agúndez. Es apellido patronímico, esto es, originado del nombre de pila del padre o de un ancestro. Así ocurre en la mayoría de casos de los apellidos españoles terminados en -ez, lo que quiere decir, por poner ejemplos, que los González tuvieron un antepasado llamado Gonzalo, los Rodríguez un Rodrigo, los Sánchez otro llamado Sancho y los Gómez un Gome, que fue nombre propio en tiempos pretéritos. Así pues, ¿de dónde vienen los Agúndez?, pues de un Fagúndezo Facúndez, y estos a su vez del nombre Fagundo o Facundo que deriva del latín «facundus» y que significa el que tiene verbo fácil, que es desenvuelto en el hablar, el elocuente. Ea, que los Facundos tienen genes habladores lo mismo que, suponemos, las Facundas. Como Facundo fue nombre común siglos ha no es de extrañar que hubiera diversas ramas de Fagúndez y Agúndez, por eso nos los encontramos originarios de diversos lugares de España, sobre todo en León (algunos autores dicen que los primeros tienen su solar en Villablino, localidad de la comarca de Laciana, pegando ya con Asturias), otros en Castilla (principalmente en Valladolid) y otros en Extremadura (los de aquí y otras localidades próximas). Quizás estas son las zonas con más Agúndez aunque también los hay repartidos por otras regiones españolas y países americanos (Estados Unidos (California), México, etc.). Bien, ¿y de los Agúndez malpartideños, qué sabemos? Pues que los pioneros están aquí radicados desde mediados del siglo XVII ya quela primera noticia que tenemos de uno de los de este apellido fue de un Gonzalo Ximénez Agúndez, vecino de Casar de Cáceres, a quien en 1641 el Concejo le concedió un poder como sexmero, esto es, como representantes de los labradores pecheros de un sexmo. El sexmo era la división administrativa en la que desde la Edad Media se dividía la tierra perteneciente a una ciudad o villa, entendemos en este caso que el sexmo de Malpartida pertenecía a Cáceres. Por lo tanto, como sexmero el mencionado Agúndez pertenecía a la clase pechera -no hijos dalga- y era labrador con cierta voz.

Juan Antonio Agúndez Hernández fue alcalde republicano entre 1935 y 1936. Archivo JAGG.
Firma del escribano Juan (H)Agunde (z) Casares en un documento de 1751. Archivo JAAG
Imagen principal - Juan Antonio Agúndez Hernández fue alcalde republicano entre 1935 y 1936. Archivo JAGG. Firma del escribano Juan (H)Agunde (z) Casares en un documento de 1751. Archivo JAAG
Imagen secundaria 1 - Juan Antonio Agúndez Hernández fue alcalde republicano entre 1935 y 1936. Archivo JAGG. Firma del escribano Juan (H)Agunde (z) Casares en un documento de 1751. Archivo JAAG

En el siglo XVIII los vi escrito como «Hagunde», así con «H» inicial y sin la «z» final, apellido que luego se normalizó en el que hoy conocemos. Por ejemplo, María la Hagunda era comadre en 1759 y ayudaba a traer malpartideños al mundo, pues las así nombradas eran las que antiguamente ejercían de comadronas. A lo largo de los siglos se fueron asentado en la aldea varias ramas de Agúndez, -por lo menos contamos seis-, casi todas procedentes de Casar de Cáceres -definitivamente y en nuestro caso el pueblo originario de la mayoría de Agúndez malpartideños-, aunque alguna hubo llegada de Cáceres. Estas ramas o líneas, qué sepamos, no se entrelazan, -pues no hay por el momento estudios genealógicos que vayan más allá del siglo XVII-, por lo que no podemos decir que todos nuestros Agúndez sean parientes. Hasta el momento, las líneas que tenemos registradas se inician, dos de ellas, con individuos apellidados Agúndez Andrada o Andrade, con descendencia desde inicios del siglo XVIII hasta nuestros días -no olvidemos que Andrada es también apellido muy propio del vecino pueblo-. Por aquel mismo tiempo estaban aquí ya los Ximénez Agúndez, traído el apellido por la casareña María Agúndez la Thovala, desposada con un Alonso Ximénez Lancho que debía ser persona reconocida y bien acomodada.A mediados de aquella centuria se asentaron también los Agúndez Casares, como los anteriores del Casar, una familia de escribanos perpetuados aquí y cuyos sucesores adoptarían indistintamente unos el apellido Agúndez y otros el de Casares, -por tanto, hay Agúndez y Casares malpartideños que proceden de los mismos genes-. La línea de los Agúndez Palomo la inició un Diego Agúndez venido de Cáceres y su mujer María Paloma, natural del Arroyo, avecindados a mediados del XVIII. Y finalmente, los Agúndez Rumbo, igualmente casareños, llegados en la década de los sesenta del siglo XIX. Mucho podríamos seguir hablando de personas que portaron este apellido, no obstante, el Agúndez ocupa el puesto veinticuatro en el listado de primeros apellidos locales. Sólo decir que la gran mayoría de ellos fueron humildes jornaleros, yunteros y esforzados labradores. No faltaron tampoco los sirvientes, encargados de fincas y personas de confianza de la nobleza cacereña, como lo demuestra que encopetados miembros de aquellas familias apadrinasen vástagos de los de este apellido. Diego Agúndez, por ejemplo, era alcalde en 1834, cuando la aldea malpartideña se independizó jurisdiccionalmente de la villa de Cáceres y Juan Agúndez Lancho o Mogollón, que nació en 1789, casó tres veces y llegó a la cumplida edad de 97 años, fue concejal durante la regencia de Espartero, entre 1839 a 1841 y acomodado labrador. De esta rama procedía Juan Antonio Agúndez Hernández, concejal entre 1934 y 1935, alcalde entre 1935 y 1936 y regidor síndico entre 1938 y 1940. Y también ocuparon puestos en el concejo José Agúndez Reveriego, concejal entre 1971 y 1974 y Juan José Agúndez Castela, entre 2003 y 2015. De esta estirpe, la más numerosa, vienen muchos de los que hoy conocen, incluso el Cronista Oficial que esto escribe, habiendo representación de Agúndez en todos los sectores: agricultores, ganaderos, comerciantes, hostelería, sanitarios, funcionarios de la administración, docentes y trabajadores de la cultura y el arte, entre estos últimos magníficos músicos. Por otro lado, a la rama de los Agúndez Casares, la de los escribanos, perteneció José Agúndez Hernández, concejal entre 1887 y 1891. Muchos de los de esta línea fueron ganaderos, y también hubo molineros, herreros, comerciantes, taberneros, aperadores, y profesionales de otros tantos oficios. Descendientes de estos Agúndez Hernández se establecieron en Cáceres dedicándose unos al comercio y otros continuaron la carrera de leyes que traían por tradición familiar, entre ellos la conocida familia cacereña de abogados García Agúndez, con vinculación al mundo docente universitario. Figura importante en esta línea fue Antonio Agúndez Fernández, nacido en Cáceres, quien llego a ser magistrado del Tribunal Supremo entre 1973 y 1990 y autor de diversas publicaciones de jurisprudencia. También de los Agúndez cacereños originarios de Malpartida fue Isabel Reyes (Expósito) Agúndez, sastra afiliada a la UGT que fue detenida al estallar la Guerra Civil y fusilada en octubre de 1936.Y del mismo modo, sucesores de los Agúndez Palomo fueron algunos buenos canteros, que hoy conservan el segundo apellido como apodo. Podríamos seguir mucho más pero basta ya pues creo que hemos hecho bueno lo del nombre «facundus».

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