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SUCEDIÓ HACE… (359): Cinco para Quinientos

SUCEDIÓ HACE… (359): Cinco para Quinientos

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Malpartida de Cáceres cumplirá en 2028 su quinto centenario

José Antonio Agúndez García

Malpartida de Cáceres

Viernes, 3 de marzo 2023, 18:47

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Luego que la pluma del «Sucedió hace» haya estado dormida en el tintero durante un dilatado periodo de tiempo, volvemos a retomarla con un artículo dedicado al edificio de mayor empaque de la localidad como es nuestra iglesia parroquial. Y es que no hay malpartideño de muchas generaciones atrás que no haya pisado alguna vez su suelo, y a sus piedras quedan unidos muchos de los recuerdos, ritos, momentos e historias de nuestra vida. Domina la iglesia uno de los dos cerros sobre los que se asentó la antigua aldea, dirigiéndose a ella una parte de su entramado urbanísticoaunque,-según indican algunos autores-, en la época de su construcción su ubicaciónquedara ligeramente desplazada del centro neurálgico de la población situado entonces entre la Plaza de San Antón y la Plaza de la Nora o de los Arcos (actual Plaza Mayor).

Hoy, cuando apenas falta un quinquenio para poder celebrar los quinientos años de su construcción, volvemos la vista a este singular edificio cuyas obras según consta comenzaron en 1528, como se reseña en el libro de cuentas de fábrica de la iglesia que se principia ese año y que es el más antiguo fechado del archivo y fondo documental parroquial. Unas obras que según el profesor Sánchez Lomba -que fue el primero que estudió el templo- se prolongaron durante un extenso periodo, hasta 1565, lo cual -apuntaba el profesor- sólo podía entenderse por la existencia de diversas interrupciones que se debieron a problemas generalmente de tipo económico pues la operación de levantar un edificio de estas características reportaba, sin duda, un gran esfuerzo de ahorro, sacrificios y riesgos por parte de la población que los sufragaba.

Siendo pues entre 1528 y 1565 el principal periodo de construcción de nuestra iglesia, es lógico pensar que los artífices que la comenzaron no fueran los mismos que los que la terminaron. A este respecto, sabemos que los primeros maestros que participaron en su construcciónpertenecieron a una familia de canteros apellidada Moreno que realizaron numerosas obras en iglesias, castillos y fortalezas en torno a la zona de Alcántara, Ceclavín -de donde se supone procedían- Arroyo de la Luz, Valencia de Alcántara, y otros lugares, entre ellos Malpartida de Cáceres. Intervino aquí Luis Moreno, que inició la construcción el mencionado 1528, año en el que el 2 de julio recibió del mayordomo de la iglesia Juan Gallegocierta suma de maravedíes como «maestro de la capilla». Un año más tarde vino a sumarse como maestro de obras su hermano Fernando (o Hernando) y ulteriormente, entre 1537 y 1539 sus hijos Luis, Fernando y Bartolomé Moreno que la continúan hasta terminar y cubrir la cabecera (el presbiterio) y el primer tramo de la nave. Existe un artículo de los profesores Navareño Mateos y Sánchez Lomba en el que explican la implicación en esta y otras obras de esta familia de canteros extremeños del siglo XVI.Hubo de pasar un largo lapsus de tiempo para ver terminados los otros dos tramos o capillas de los pies de la nave y la portada, hecho que ocurrió hacia febrero de 1565-según el repertorio de artistas de Tomás Pulido y Pulido- momento en el que se pagósu trabajo a un nuevo maestro cantero, Sebastián de Aguirre, en una cantidad «con la cual quedaba pagado y satisfecho».

La profesora María del Carmen Díez González en su magnífico trabajo de licenciatura «Arte y desarrollo urbano de Malpartida de Cáceres» nos ofrece más datos sobre otras ampliaciones arquitectónicas del templo: entre 1578 y 1580 se construye la sacristía, adosada al muro sur; y entre 1583 y 1584 se abona al maestro Juan Bravo el arranque de una nueva torre en el muro norte, en cuyo bajo se instaló la capilla bautismal con su pila correspondiente -una exquisita obra de cantería que realizó y colocó Pedro de Tapiaen aquel año de 1584-. Posteriormente, hacia 1590 y 1591 se construiría el coro, obra para la que se solicitó préstamos a las diversas cofradías pues las arcas de la fábrica estaban ya exhaustas. Y por último, a finales del XVIII -1793- se realizó el balcón del órgano y en 1840 se añadió la torre del reloj -un proyecto, como el reloj, municipal-. Eso sin contar con otras muchas intervenciones que al cabo de estos casi quinientos años se han materializado tanto en el propio edificio como en el amplio atrio que lo rodea.

Pero a pesar de este recorrido cronológico que parece tan lógico y claro, las referencias documentales sobre el edificio son escasas y sesgadas lo que hace que su construcción guarde aún algunos misterios. Por ejemplo, ¿se elevó nuestra actual iglesia sobre una anterior capilla existente? A esta pregunta llegamos al cuestionarnos la existencia en el muro norte de una torre campanario que es por su ubicación, el tipo de aparejo utilizado -hoy bastante desgastado con necesidad de pronta y amplia restauración- y la decoración exterior empleada con pequeñas bolas -típica del período de los Reyes Católicos-, más antigua que el resto de la fábrica, probablemente del último cuarto del siglo XV. ¿Cómo es entonces posible que existiera o se edificara la torre campanario antes que la iglesia sino que queda como último testigo de un templo anterior? Un interesante campo en el que seguir investigando.

Todo ello sin necesidad de exponeraquí los valiosos bienes muebles que la iglesia malpartideña guarda (retablística, imaginería, orfebrería, vestuario, etc.), además del patrimonio inmateriales unido a ella como espacio de religiosidad y fe, de historia y arte, ritos, usos y tradiciones festivas.

Con todos estos méritos cuenta nuestra iglesia parroquial para ser merecedora de su declaración como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, como lo son ya en Extremadura otros templos de equiparable condición. A este respecto hemos de decir -y es cosa que muchos desconocen-, que ya en 1982, a instancias del Ayuntamiento presidido por Juan José Lancho se elevó instancia a la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas dependiente del Ministerio de Cultura -entonces no se había constituido la Comunidad Autónoma de Extremadura ni desde la región se tenían competencias al respecto-, para que fuera incoado expediente para la declaración de la Iglesia parroquial de la Asunción de Malpartida de Cáceres como Monumento histórico artístico. El hecho se produjo mediante resolución de 5 de agosto de 1982 publicada en el BOE de 27 de octubre de aquel año. De eso hace cuarenta años, pero nada en este tiempo se ha resuelto, habiendo por supuesto caducado dicha incoación. Creemos que es el momento de retomar el asunto -sabemos que desde la Junta de Extremadura así se plantea- y que por fin se dote a nuestro templo parroquial de la declaración de BIC que merece. Desde el Ayuntamiento malpartideño se debe trabajar para que ello se produzca en el más corto plazo de tiempo, por supuesto, antes que la iglesia cumpla su quinto centenario. Y otra idea, fórmese una comisión que comience a pensar y elaborar un programa con el que se celebre tan cumplido aniversario.

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